Identidad

Estándar

people2¿Una identidad se hace o se nace? Se está construyendo como todas las identidades. Por tanto, uno no nace con la misma configuración en el disco duro que cuando muere. A lo largo de la vida el ser humano se hace muchas preguntas. Entre ellas destacan las siguientes: ¿Cómo me siento conmigo mismo? ¿Qué quiero ser de mayor? ¿Seré quién quiero ser sin dejar de ser yo mismo? ¿Quién soy? E aquí el quid de la cuestión. Ser o no ser ya no es la cuestión a resolver. Ni siquiera es lapidaria la afirmación cartesiana de que la existencia se debe a la capacidad de pensar. La identidad es un devenir que moldea al individuo durante toda su vida.

¿Qué factores influyen en la identidad? En teoría, habría factores externos e internos al individuo que lo modificarán de un modo u otro. En primer lugar, el entorno donde se desarrolle un sujeto moldea su identidad. Así pues, los binomios rico – pobre, blanco – negro, hombre – mujer, joven – anciano, etc. conducen la identidad de un individuo hacia un camino u otro. Otro rasgo que modula la identidad son los colectivos que frecuente una persona: estudiantes, trabajadores, emos, góticos, músicos, bohemios, geeks, otakus, deportistas, religiosos, etc. Todos estos grupos podrían interconectarse en la vida de un ser humano. Asimismo, perfilarían la manera de ser de una persona y la identidad que se esté construyendo.

¿Los sucesos traumáticos también perfoman tu identidad? En efecto. Un caso interesante es el de Edmond Dantés en El conde de Montecristo (1844 – 1845) de Alejandro Dumas padre. Partiendo de la adaptación para televisión llevada a cabo por Josée Dayan (1998), destaca las mutaciones de Dantés. Él es encerrado en prisión por un crimen que no cometió. Milagrosamente, logra escapar y encontrar el tesoro escondido del abate Faria. Gracias al oro, su identidad será alterada radicalmente. Él ya no usará nunca más el nombre de Edmond Dantés. Ahora será conocido y temido como el conde de Montecristo. Asimismo, este personaje se disfrazará de banquero Lord Wilmore y del religioso Padre Busoni. Por ello, un solo hombre se hará pasar por tres individuos distintos. ¿Los personajes creados por Dantés se diferencian de él mismo? No porque cada uno de ellos es una extensión de ciertas características de Dantés. Lo mismo sucede con las personas de carne y hueso.

Todos somos un boceto de nosotros mismos. Nuestra identidad es nuestra en la medida en que creemos que lo es. Sin embargo, se cree que el ser humano repite su conducta generación tras generación. En ese sentido, cabria suponer que en algún lugar del globo hay alguien planteándose las mismas reflexiones que ahí se plasman. Por tanto, nuestros sueños, aspiraciones, logros y fracasos ¿son insustanciales porque en el pasado alguien los tuvo? ¿Aceptar esta cuestión como verdad absoluta hace que la identidad que estamos construyendo se desmorone? Puede que sí o puede que no. Estas preguntas tendrán una respuesta según quien las lea.

Teniendo presente estas cuestiones, ¿dónde reside la identidad? Ni dentro de nosotros mismos ni fuera. La identidad se va construyendo dentro y fuera nuestro porque el ser humano exterioriza e interioriza lo que percibe. Es decir, si te pinchan, sangras. A su vez, si te rompen el corazón, entristeces. Todo está interrelacionado. En el plano teórico todo parece muy abstracto y relativo. Por ello, es preciso hablar de la adolescencia. En teoría, las personas buscamos nuestra identidad en esta etapa de la vida. Así pues, el camino que tomaremos en el futuro lo elegimos tras la pubertad. Por tanto, es posible que forjemos la base de nuestra identidad en esta época. Sin embargo, una persona define su identidad al completo en el momento de su muerte. Un ejemplo de ello, se halla en Citizen Kane (Orson Welles, RKO Pictures, 1941) donde Charles Foster Kane pronuncia la palabra Rosebud antes de morir. Durante todo el filme se busca el significado oculto de este vocablo, ya que este puede cambiar la identidad creada por Kane.

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Orson Welles en Citizen Kane (1941)

Pese a las posibles teorías sobre lo que entiendo por identidad, me gustaría reflejar la creación de una identidad segmentando la juventud de un personaje ficticio: Clark Kent en Smallville (Alfred Cough y Miles Millar, The WB y The CW, 2001 – 2011). En esta serie televisiva se reescribió la etapa de la vida de un granjero que al final de la serie sería el Hombre de Acero. A grandes rasgos, Clark descubre que es el último hijo del planeta Krypton y que la radiación del sol amarillo le otorga poderes sobrehumanos. Por tanto, es un adolescente bastante peculiar. Conforme va madurando sus allegados le otorgan una identidad distinta: Kal-El, Naman, BoyScoutt y Smallville. No obstante, todas estas identidades tienen un factor en común: salvar personas. Esta práctica será la favorita del joven Kent durante las diez temporadas de la serie. Cada personaje será salvado por este buen samaritano. No importa si son buenas personas, villanos, amigos o desconocidos. Todos merecen ser salvados si quieren serlo. Clark no obliga mediante la fuerza a nadie a ser salvado.

¿Ser altruista es una característica afín a este muchacho? Sí porque ha sido educado con amor. Por ello, aprenderá a tener una conducta positiva hacia sí mismo y respecto a los demás. No obstante, cometerá errores en su búsqueda identitaria. Pese a ser alienígena, ha sido educado por humanos y se comporta como tal. Yerra y aprende de ello. Asimismo, es interesante la transformación del granjero al hombre del mañana. Durante las ocho primeras temporadas, Clark llevará cualquier prenda de ropa siempre y cuando combine rojo y azul. Esta vestimenta refleja una identidad heroica desdibujada. Él aún no ha decidido ser un héroe. Así pues, a partir de la novena temporada empieza a usar una indumentaria más propia de un héroe: atuendo oscuro con un escudo blanco de la casa El en su pecho. Es decir, una ese mayúscula.

Tras esto, volverá a usar el rojo y el azul durante las siguientes temporadas hasta el último episodio de la serie. En él, Clark entiende que todas las pruebas por las que ha pasado en su adolescencia le han llevado a ese momento de su vida. Por ello, todo lo vivido configura una identidad. En este caso la de Superman. Al entender esto, el tímido granjero se convierte en el hombre de acero. El propio Clark empieza a percatarse de lo que será en el séptimo episodio de la octava temporada: Maybe my destiny is more than just secretly saving people. Maybe it’s also to give people hope. Someone to believe in. Este quizás señalado en la cita se reafirma al final de la serie, ya que él se convierte en un símbolo de esperanza. Por tanto, este personaje transmite un modelo a seguir: el de un joven que va madurando durante su vida. Por ende, la identidad de los seres humanos es un proceso que transcurre paralelo a nuestra existencia y que va perfilando nuestra sexualidad.

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Clark Kent (Tom Welling) en Smallville (2001 – 2011)

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