Variación de lo infinito

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BOYS DONT CRY promo02 _ David RuanoWalter (Francesc Garrido) y Jordi (Armand Villén) son dos amigos que se reencuentran tras años sin verse. La puesta en escena de Boys don’t cry de Gloria Balañà es una montaña rusa donde el espectador siente tristeza, alegría, sorpresa y suspense. Estas sensaciones se logran gracias a los espacios escénicos y a la canción que da título a la obra. Ambos elementos están llenos de significados para los personajes.

Boys don’t cry repite la primera escena con algunas variables de forma similar al anillo de moebius de Julio Cortázar. A su vez, esta variación de lo infinito simbolizaría las posibles situaciones que Walter se imagina al entrar en el estudio de Jordi. En este sentido, la obra de Walter es un guiño a este patrón. La acción dramática se desarrolla en un espacio escénico lleno de significado. Lo que más destaca es una estantería en forma de escalera que está llena de libros cuyo papel es doble en la obra. Por un lado, reúne toda la cultura que Jordi ha olvidado y que Walter no. Por otro, es el punto de inflexión previo al salto al vacío que protagonizarán los personajes. Esta caída al abismo no acaba en muerte como es de esperar, ya que un airbag gigante lo impide. Esta singularidad provocará que los personajes se lancen a esta tramoya acolchada desinhibiéndose de su vida adulta y recuperando su espíritu joven.

Este rejuvenecimiento es más visible en Jordi que en los demás. Al inicio de la obra, él se muestra como un hombre seguro y confiado. Poco a poco, el empresario se va relajando. Pasa de ser hostil para ser hospitalario con Walter. Este cambio lo refleja Armand Villén mediante un lenguaje corporal que va de la calma al desenfreno. Si bien la acción de saltar al vacío devuelve la juventud a los personajes, la canción Boys don’t cry de The Cure es la brocha que les da color. Es interesante que Jordi cante la primera estrofa de esta canción porque este fragmento  sintetiza su actitud inicial ante Walter. “I would say I’m sorry / If I thought that it would change your mind  / But I know that this time / I have said too much / Been too unkind / I try to laugh about it / Cover it all up with lies / I try and laugh about it / Hiding the tears in my eyes / Because boys don’t cry / Boys don’t cry”.

Asimismo, esta canción atrae a un adolescente que simboliza la consciencia de Walter. El joven consuela a Walter cuando empieza a llorar por haber matado a Jordi. Al secarse las lágrimas, su amigo regresa de su enésima caída. En suma, Boys don’t cry es el eco de la juventud perdida de Walter que se repite en su mente constantemente.

Armand-Villen-y-

Boys don’t cry de Victoria Szpunberg.

Dirección: Glòria Balañà y Altimira.

Intérpretes: Francesc Garrido, Armand Villén, Maria Pau Pigem y David Anguera.

Iluminación: Sylvia Kuchinov.

Técnico de sonido: Lucas Ariel Vallejos.

Vestuario: Marta Rafa.

Escenografía: Meritxell Muñoz.

Lugar: Teatro Tantarantana (18 de octubre de 2012 – 18 de noviembre de 2012).

Duración: 70 minutos.

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