Holden Caufield y el desprecio a la sociedad

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El guardián entre el centenoEl guardián entre el centeno (The catcher in the rye, 1951, Little, Brown and Company) de J.D Salinger (1919 – 2010) está protagonizada por Holden Caufield quien detesta la sociedad hipócrita en la que vive. Él procede de una familia acomodada que le envía al prestigioso centro educativo Pencey. Tras cansarse de aquel lugar y de sus compañeros, se fuga rumbo a Nueva York donde conversará con individuos a los que encontrará deleznables. En esta obra a través de la mirada de un adolescente se analizan los defectos del ser humano incluyendo los del propio Holden que, pese a que lo aborrezca, los asimila como parte de su personalidad. Aun así, él no quiere ser lo que se espera de un chico de su posición, ya que esto supondría hundirse en una vida ilusoria donde importa más el parecer que el ser.

La gente miente y vive en un mundo vanidoso en el que se pretende aparentar que todo va bien. Holden Caufield es un joven que desprecia los defectos de los que le rodean pensando lo peor de ellos. Él es un mal estudiante, un ser asocial y va a contracorriente de las normas establecidas por el sistema dejándose llevar por hábitos poco saludables como fumar y beber alcohol en exceso siendo menor de edad. Pese a que juzgue la falsedad de los demás, él emplea los mismos mecanismos que los tipos a los que odia. Por ejemplo, cuando llega a Nueva York y sube al taxi él decide comportarse de forma hortera porque el conductor lo es. El carácter crítico de Holden aleja a las personas de él porque no quieren oír groserías aunque sean ciertas. Ellos pierden los nervios al ver que son un libro abierto para Holden, lo cual no sólo hace que no quieran relacionarse con él sino también que el muchacho reciba alguna agresión física o verbal.

El ejemplo más claro de este tipo de situaciones sucede en Pencey cuando Holden provoca a Stradlater llamándole cretino y golfo por haber tenido una cita con Jane, la chica que le gusta a Holden. Según la visión subjetiva que nos da Holden como narrador, Stradlater es el prototipo de deportista chulesco que trata a las mujeres descortésmente. Cuando Holden desahoga su indignación contra Stradlater, este le propina la paliza de su vida. Tras quedar magullado, se escapa de Pencey hacia Nueva York donde buscará a alguien que le haga compañía aunque debido a su temperamento reciba malas caras o golpes físicos. Holden está lleno de contradicciones, puesto que desprecia otros seres humanos aunque necesite relacionarse con ellos. De lo contrario, le invade la soledad que empezó a ser su compañera de viaje cuando falleció su hermano Allie. Probablemente, su muerte responda a la costumbre de Holden por interactuar con alguien a pesar de que cuando lo hace le recrimine al otro todas sus imperfecciones, lo cual consigue ahuyentar a quienquiera que dialogue con él. La única que se salva de la lengua viperina de Holden es su hermana pequeña Phoebe que, al contrario que su hermano, es pura inocencia.

El epicentro de la novela es Holden Caufield y su visión del mundo narrado desde su punto de vista. En este sentido, la subjetividad inunda el relato sin que esto reste importancia a la crítica social que impregna la obra. La personalidad ácida de Holden no sólo se refleja en cómo interactúa con el otro sino también en el vocabulario coloquial y, en ocasiones, soez que emplea constantemente. Este repertorio lingüístico también funciona como herramienta para engrasar la denuncia que lanza hacia las personas que se cruzaron en un momento determinado de su vida, lo cual enriquece el juicio negativo del protagonista hacia los que detesta. Tan sólo suaviza su forma de hablar en presencia de su hermana pequeña porque es la única que aún no ha sido corrompida por los males de la humanidad según la percepción de Holden.

El guardián entre el centeno es la historia de Holden Caufield que representa el prototipo de adolescente rebelde cuyo futuro aún está por descubrir. Su mirada acusadora resalta los vicios del ser humano a la vez que él mimetiza alguno de ellos durante su travesía por la Gran Manzana. Los defectos que Holden ve en los demás parecen no existir en su hermana Phoebe, ya que ella aún es una niña inocente.

J.D. Salinger

J.D. Salinger

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