Ola de autocracia

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die-welleLa Ola (Die Welle, Constantin Film Produktion, 2008), dirigida por Dennis Gansel, es un experimento social basado en hechos reales que propone cómo se crea un sistema autoritario en un instituto alemán durante una semana. Esta comunidad se basa en el poder del grupo ante el del sujeto y promueve la fraternidad, la unión y la solidaridad entre los miembros a la vez que genera un rechazo hacia todo lo opuesto al movimiento de La Ola. Este proyecto didáctico refleja cómo puede surgir, a través de la educación, una dictadura en Alemania como ya sucedió con el Tercer. Durante cinco días los alumnos de la clase de autocracia impartida por el profesor Rainer Wenger vivirán las luces y las sombras de formar parte de un colectivo con ideología fascista.

En el marco de una clase sobre autocracia el profesor Rainer Wenger, tras ser elegido democráticamente como líder por sus estudiantes, aplica los principios de un régimen totalitario en un ensayo sociopolítico en el que participan sus alumnos formando parte de una agrupación ficticia que siga los principios de una dictadura. Ellos se unirán bajo las órdenes de Wenger quien implantará ideas como la supremacía del colectivo ante el individuo, vestir con un uniforme identificativo y asequible, tener un nombre y compartir las mismas ideas. De este modo, nace La Ola. Sus componentes logran borrar sus diferencias sociales al adoptar las reglas que día a día van aprendiendo de Wenger. La mayoría de chicos y chicas valoran positivamente que les digan qué tienen que hacer y cómo deben de relacionarse con los demás. A su vez, creen ganar confianza en sí mismo porque si se equivocan tomando decisiones dentro o fuera del aula siempre pueden contar con el consejo de sus compañeros y compañeras.

Unidos son más fuertes. En poco tiempo los métodos de Wenger dan resultados imprevistos en la conducta de sus alumnos de forma positiva y negativa. Por ejemplo, antes de que el experimento eclosionara Tim era un chico tímido y asocial cuya única meta al relacionarse con los demás era hacer amigos. Con La Ola consiguió mucho más que esto porque por fin era útil como parte de un todo. Su devoción por el sistema totalitario que había creado su maestro en clase rozó el fanatismo en el muchacho al rellenar su existencia vacía únicamente con el reglamento que imponía Wenger. Por otro lado, los alumnos que se opongan a la comunidad son libres de marcharse ya que si piensan diferente a la mayoría su voz será ignorada como una hormiga en una tormenta.

Las ideas sin hechos son niebla matutina. Por ello, cuando los componentes de La Ola empiezan a difundir su ideología usan la fuerza y la violencia. Llegar a estas medidas extremas que sobrepasan las fronteras del aula supone radicalizar lo que Wenger les explica en clase. El contenido del temario pasa a ser sectarismo y este se convierte en fanatismo ideológico que castiga a los que se opongan a él de forma verbal o física. Si nadie los detiene, las consecuencias de los actos de los miembros de La Ola recaerán sobre su líder. Es decir, Wenger. El éxito de su propuesta de autocracia reproduce a pequeña escala lo que sucede en una dictadura que suele surgir fruto del descontento social, el alto grado de desempleo y de una ideología predominante en una sociedad.

La Ola no es más que un ejemplo de que si se dan las condiciones adecuadas y nadie puede evitarlo, puede nacer un régimen dictatorial.

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