Experimentación animal

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La isla del doctor MoreauLos descubrimientos científicos requieren experimentos fallidos para que un investigador avance en su objeto de estudio. En ocasiones, la naturaleza de los ensayos es monstruosa, lo cual puede llevar a que la persona brillante responsable de ello sea desterrada de la comunidad científica y apartada de la sociedad. En La isla del doctor Moreau (The island of doctor Moreau, Heinemann, Stone & Kimball, Londres, 1896) de H.G. Wells, traducida por Catalina Martínez Muñoz en la edición de Alianza Editorial, es lo que le sucede al doctor Moreau con su indagación sobre biología, la cual le llevará a habitar una isla desierta del Océano Pacífico donde seguirá con el trabajo de su vida. Edward Prendick naufraga en este punto del planeta alejado de la civilización en el que conoce a individuos atroces que se esconden en el corazón de la selva. La interacción con ellos y con el equipo de Moreau le llevará a reflexionar sobre lo que es humano y lo que no.

Una isla en medio del océano suele ser un terreno virgen por explorar o el escondite de atrocidades hechas en nombre de la ciencia. Edward Prendick es rescatado de morir ahogado por Montgomery que le llevará al islote donde viven el Dr. Moreau y otros individuos. Allí, el jefe del salvador de Prendick lo confina en una habitación de sus instalaciones sin contarle nada sobre su labor como biólogo ni sobre el lugar donde ha llegado. La intriga se apodera del nuevo visitante al contemplar los singulares hombres que trabajan para Moreau cuyo idioma incomprensible junto a su aspecto bizarro despiertan curiosidad en el huésped quien, inquieto en su habitación por los berridos de un puma, deambula en plena noche por la selva de la pequeña porción de tierra rodeada por el vasto océano. En la oscuridad descubre a un autóctono que actúa como un animal, lo cual asombra al recién llegado. Durante su estancia en este espacio enigmático, Prendick tendrá más encuentros con estos tipos cuya apariencia mezcla rasgos humanos con otros propios de bestias.

Esta comunidad se rige por unas leyes sagradas que rozan el fanatismo religioso, puesto que su incumplimiento provocará que su creador, el Dr. Moreau, les castigue como ya hizo cuando los capturó siendo salvajes y los moldeó física y psicológicamente a su imagen y semejanza. Aunque él justifique sus prácticas médicas para demostrar que es posible hacer desvanecer el dolor, posee un complejo de dios al torturarlos hasta que supuestamente no sientan daño alguno. Eliminar el sufrimiento de estos ejemplares es la excusa que emplea para seguir atormentando el cuerpo de la fauna que entra en su laboratorio como mono, perro, cerdo o puma para después salir como un ser antropomórfico lleno de vendajes, heridas y temor a su falso dios. De este modo, el resultado obtenido en los especímenes modificados es el opuesto al que en teoría se persigue. Las cicatrices en la piel de la memoria que tienen estos seres los transforman en esclavos de su torturador.

La mirada externa de Prendick da pie a una reflexión sobre la condición humana ya que los sujetos del Dr. Moreau, en ocasiones, poseen más humanidad que el propio doctor. Por ejemplo, algunos moradores de la selva actúan de forma pacífica con Prendick en lugar de atacarle por ser un intruso de sus dominios como harían si siguieran sus instintos primarios y se vieran amenazados por el extraño. En su lugar, le tratan de forma hospitalaria haciendo que su huésped se acostumbre a la fealdad de sus anfitriones porque percibe cierta humanidad en ellos. Por su parte, el hecho de que Moreau y sus ayudantes aterroricen a animales haciéndoles sentir crueles niveles de dolor pone en duda la humanidad del científico a pesar de que físicamente sea un homínido. En este sentido, se ofrecería una pensamiento profundo sobre qué rasgos le hacen a uno humano. Por otro lado, algunos seres antropomórficos empiezan a recordar su estado previo, lo cual demostraría que aunque se pueda moldear el aspecto exterior de una bestia, esta sigue latente en su interior hasta que reflota a la superficie.

En La isla del doctor Moreau se profundiza sobre la frontera existente entre lo humano y lo animal a través del relato de un náufrago que observa cómo un biólogo convierte a fieras en seres antropomórficos que imitarán el lenguaje y la capacidad de razonamiento de un humano a la vez que el buen doctor se perfilará como un monstruo a ojos de los especímenes.

H.G Wells

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