2666: muerte camina conmigo

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2666Todos los caminos llevan a Santa Teresa (México) donde la muerte camina con el aire del desierto. Durante los años noventa del siglo XX y principios del XXI esta ciudad fronteriza con Estados Unidos vive una oleada de asesinatos de mujeres que nunca termina. Bajo este contexto, se enmarca 2666 (Anagrama, Barcelona, 2004), del narrador y poeta Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953 – Barcelona, 2003), que se estructura en: ‘La parte de los críticos’, ‘La parte de Amalfitano’, ‘La parte de Fate’, ‘La parte de los crímenes’ y ‘La parte de Archimboldi’. Cada una de estas cinco secciones tiene vida propia como relato independiente, dando la opción de leerlas en orden distinto al que están en el libro. El hilo conductor entre ellas es la ciudad de Santa Teresa que atrae hacia esta población a las orillas de la civilización a los protagonistas de las cinco grandes historias que conforman la obra. No importa si son un grupo de críticos literarios buscando la pista de su autor favorito, un profesor de universidad con una salud mental delicada, un periodista afroamericano que documenta por primera vez un combate de boxeo, el río de cadáveres que fluye en Santa Teresa o un escritor alemán de de fama mundial porque todos acaban siendo seducidos por ese lugar árido y perdido en medio de ninguna parte.

En ‘La parte de los críticos’ Manuel Espinoza, Jean-Claude Pelletier, Piero Morini y Liz Norton son cuatro profesores de literatura alemana procedentes de España, Francia, Italia y Reino Unido que sienten un amor incondicional por el desconocido escritor alemán Benno von Archimboldi. Su fascinación por el autor les llevarán a difundir, primero por separado y luego conjuntamente, la obra de Archimboldi mediante artículos académicos y conferencias alrededor del mundo en las que se conocerán y compartirán impresiones sobre su admiración por los textos del alemán. De este modo, los cuatro rescatan los textos de Archimboldi del olvido para convertirlos en objeto de estudio de los investigadores archimboldianos que irán surgiendo a partir del trabajo de los cuatro críticos.

Su pasión por la obra del escritor alemán enlaza con una obsesión creciente por su paradero, ya que nadie sabe donde vive Archimboldi ni que aspecto tiene. La curiosidad por desvelar este misterio lleva a los cuatro críticos a seguir las escasas pistas que encuentran sobre su autor favorito que acabarán guiándoles a la ciudad mexicana de Santa Teresa que es azotada por una oleada de asesinatos de mujeres. Su guía en esta población en medio del desierto será el archimboldiano Óscar Amalfitano que, al igual que sus colegas de profesión, partió de Europa hacia esa población fronteriza con Estados Unidos en la que la violencia inunda sus calles. Las atrocidades que allí ocurren acaban influyendo en todos los viajeros que pasan por allí o que acaban quedándose.

Una visión más cercana del ambiente de miedo constante que se respira en Santa Teresa se halla en ‘La parte de Amalfitano’ donde Óscar Amalfitano, introducido en el anterior fragmento de la novela como personaje secundario, cobra protagonismo, dándose a conocer los motivos que le llevaron a trasladarse desde Barcelona junto a su hija Rosa a un punto olvidado del desierto que se encuentra al norte de México. Amalfitano y su ex-mujer se caracterizan por padecer un cierto grado de locura que, en el caso del primero, se refleja en gestos de la vida cotidiana o en la fijación que tiene con un coche oscuro que pasa por su casa, lo cual seguramente sea fruto del pánico que siente ante la idea de que su hija se sume a la interminable lista de víctimas del asesino o asesinos de Santa Teresa.

El papel de la prensa en los crímenes de Santa Teresa destaca en ‘La parte de Fate’. En Nueva York la madre de Quincy Williams, alias Fate, ha muerto. Él es un chico afroamericano que trabaja como periodista en una revista dedicada al grupo étnico al que pertenece. Después de guardar luto por su pérdida le encargan la cobertura de un combate de boxeo entre el norteamericano Count Pickett y el mexicano Merolino Fernández que tendrá lugar en Santa Teresa. Una vez allí, Fate se relaciona con Chucho Flores quién le servirá como guía en el tipo de lucha que el neoyorquino tiene que cubrir así como su primera toma de contacto con la realidad violenta de Santa Teresa que le llevará a interesarse por los feminicidios del lugar.

Estos son narrados desde sus inicios en ‘La parte de los crímenes’ donde se dan detalles como la causa de la muerte, la edad, el nombre y la ocupación de gran parte de las víctimas que desde 1993 van apareciendo esparcidas por la ciudad mexicana. Al dar estos datos se humaniza a las mujeres que fueron asesinadas y dejan de ser una referencia vaga que puebla 2666. Algunas eran menores de edad y otras no eran mexicanas, lo cual demuestra que el autor o autores de los hechos no hacia distinciones por estos factores. Varios policías se ocupan de los casos, detienen a sospechosos e incluso la vidente Florita Amada aparece en el programa de televisión de Reinaldo para hablar de los homicidios de Santa Teresa, incrementando así la denuncia social que los habitantes de esta ciudad fronteriza hacen sobre la poca dedicación que los agentes de la ley les dan a estos sucesos. Paralelamente a este caso, un demente destroza iglesias de la zona mientras alguien sigue matando mujeres.

Tras las narraciones que rodean a las atrocidades que ocurren en Santa Teresa, llega el broche final de la novela con ‘La parte de Archimboldi’, autor alabado en ‘La parte de los críticos’, donde se ahonda en su vida y obra. La temática de esta sección se centra en el antes, el durante y el después de la Segunda Guerra Mundial, las vivencias de Archimboldi en ella, cómo decide redactar ficción y de qué manera oirá hablar de los feminicidios de Santa Teresa. Si bien la primera parte de la novela se centra en la búsqueda del escritor escurridizo de la vida pública, en esta se desmitifica su figura al revelar la cotidianeidad del personaje desde su infancia hasta su madurez sin que su paso por el mundo indique que vaya a ser glorificado por los archimboldianos. Al haber experimentado una guerra y dos postguerras, él conoce bien lo que se siente al perder a conocidos, amigos y familiares por el camino.

Más allá de las cinco grandes historias en las que se estructura la novela, hay un denominador común en todas ellas. La muerte. Esta se acentúa cuando los personajes llegan a Santa Teresa debido a los crímenes que allí suceden y al aire decadente que los extranjeros que acaban en este municipio mexicano de frontera respiran. En esta ciudad casi todo el mundo trabaja, en su mayoría más mujeres que hombres, sus habitantes disfrutan de una vida nocturna de ocio y, por otro lado, hay prostitución, algunos narcotraficantes y un reguero de cadáveres que nunca cesa. Por ello, se podría decir que allí se vive rápido y se corre el riesgo de morir pronto. Sus calles están bañadas en la sangre de cientos de niñas, jóvenes, madres y amantes cuya biografía se desvela en las páginas de 2666 como gotas de lluvia en una tormenta roja que no parece tener fin. Los foráneos se aterran ante un paraje de tal calibre mientras que los autóctonos se indignan por habitar una ciudad donde la muerte camina constantemente por la calle.

Otra gran singularidad de esta obra son los cientos de personajes que aparecen en ella cuyas vidas son contadas con detalle sean o no protagonistas. Esta pluralidad de personas que comen, practican sexo, trabajan y duermen se interrelacionan entre sí en una tela de araña de rostros que plasman las inquietudes y las aficiones de dos continentes cuyas fronteras se difuminan en los virtudes y vicios de seres humanos a través de fragmentos que van y vienen componiendo un retrato de la sociedad global que navega a la deriva entre ilusiones que llegan y pasiones que se desvanecen.

2666 es una novela total que presenta un mundo contemporáneo en búsqueda perpetua de lo escurridizo ya sea un escritor admirado o los responsables de regar la tierra de Santa Teresa con la sangre de sus hijas. En ambas indagaciones aparecen fracciones de todos los que de forma directa o indirecta rastrean las pistas que les llevan a un lugar de fronteras lleno de muerte.

Roberto Bolaño

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