Sentimiento garrapatero

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El_Sentimiento_Garrapatero_Que_Nos_Trae_Las_FloresEl sentimiento garrapatero que nos traen las flores (Virgin Records, 14 de mayo de 2001), disco debut de Los Delinqüentes (1998 – 2012), está compuesto por quince canciones llenas de alegría en las que se combinan varios estilos musicales como el flamenco o el rock que dan como resultado el sonido garrapatero que es la seña de identidad del grupo jerezano. Esta formación estaba integrada por Miguel Ángel Benítez (1983 – 2004), Marcos del Ojo y Diego Pozo, que son conocidos por los apodos de Er Migue, El Canijo y El Ratón, y por la banda de El Ratón. Él y sus músicos se unieron a Er Migue a El Canijo después de que ellos iniciaran sus andanzas haciendo conciertos por la geografía española, especialmente en Jerez de la Frontera de donde proceden. El nombre del conjunto musical está inspirado en el tema «Los delincuentes» de Kiko Veneno, uno de sus grandes referentes musicales.

«Esos bichos que nacen de los claveles»

Esta pista de audio es la carta de presentación del grupo jerezano donde explican que son los bichos que nacen de los claveles. Ellos, los garrapateros, se definen como buena gente a la que a pesar de gastarse dinero en fiestas por Jerez de la Frontera siempre guardan una sonrisa en el bolsillo porque así es como son: alegres. Este mensaje se transmite como si el sujeto poético estuviera dialogando con quien quiera escucharlo como puede verse en los dos primeros versos: “Tu quieres que te cuente un cuento, /pues yo te lo cuento” o en el estribillo “escucha canijo, escucha primo, /escucha lo que te digo” donde se sigue contando el relato oral de esos bichos que nacen de los claveles. En cuanto a la parte instrumental, esta pieza musical está cantada por Migue Benítez que toca la guitarra y lo acompañan la batería de Álvaro Lozano, el órgano hammond de José Amosa “Dr. Amoxa” y los coros de José Crespo. Sin embargo, el sonido que caracteriza a esta melodía es la guitarra y el vocalista.

«A la luz del lorenzo»

Esta composición musical, segundo single del álbum, trata sobre el rechazo a la gente que invita a todo a la vez que se narra cómo al sujeto poético le regala Papá Noel una planta de hierbabuena que sirve para casi todo. Por su parte, el estribillo incide en cómo una mujer solo ama al sujeto poético en primavera cuando los naranjos están en flor mientras que el resto del año no se acuerda de él. El título hace referencia a lo que ocurre de día, ya que Lorenzo es una forma popular de llamar al sol. Respecto al acompañamiento musical, destaca el canto del gallo que inicia la sintonía al que le sigue la voz de Migue Benítez, la guitarra de Diego Pozo, las palmas de Rafael Ramos, los coros de Marcos del Ojo y Juan José Calvo así como un solo de mirlitón de El Canijo que le da un toque carnavalesco a la composición, recalcando su ambiente alegre.

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«Uno más»

Este tema trata sobre el sentimiento que posee el sujeto poético de sentirse uno más entre la diversa gente que habita este mundo, reivindicando de esta manera su condición de alguien que no destaca por encima de los demás sino que, en cambio, fluctúa entre diferentes grupos salvo el de los ricos al que él no pertenece, ya que él es alguien humilde que también se encuentra, incluso, entre referentes de la cultura popular como Rinconete y Cortadillo, Spiderman, Frank Zappa, el bajista de Los Ramones, La Pantera Rosa o Escarlata Ohara. En cuanto al arreglo instrumental, esta pista de audio está interpretada por Marcos del Ojo al que se le suma la guitarra de El Ratón, el acordeón de Diego Margallanes, la batería de Álvaro Lozano y los coros de José Amosa “Dr.Amoxa”. El ritmo va in crescendo conforme avanza la composición hasta que desciende al final de esta.

«Duende garrapata»

Esta pieza musical está centrada en la figura del duende garrapata que deambula entre la gente. Con su arte y gracia “pide un bocadillo a la estatua de la plaza”, “viste de blanco el señor Don Paco/ viste de amarillo el que cuida los caballos”. Por otro lado, se describe cómo el sujeto poético anima al oyente a coger pan, una canasta y patatas con las que preparar la comida para después irse de marcha por la noche. Al final de la melodía se menciona “el verde rebelde vuelve”, siendo esta la primera vez que este nombre, que será el título del tercer CD de la formación jerezana, aparece en una sintonía de la banda. Respecto al acompañamiento musical, esta canción la entona Migue Benítez al que se le unen la guitarra slide de Diego Pozo, los coros José Amosa “Dr. Amoxa” y las palmas de Rafael Ramos que le dan un toque festivo al tema.

«El aire de la calle»

Esta pista de audio, primer sencillo de este trabajo, cuenta la rutina diaria de un bohemio callejero que canta tocando su guitarra por la calle o en las plazas con la esperanza de recibir alguna propina por parte de los oyentes. A su vez, se describe que lleva pantalones sin bolsillos, chanclas en invierno, bigote y cinco tatuajes en su piel. A pesar de vagabundear interpretando desde fandangos a composiciones de Triana él siempre camina sonriendo como si cada día fuera carnaval. En cuanto a la parte instrumental, esta pieza musical destaca por los acordes de la guitarra de Paco Lara que acompañan en todo momento a la voz de Migue Benítez, las palmas de Rafael Ramos y los coros de Malena Jiménez que pueden escucharse en el estribillo de la sintonía. La omnipresencia de la guitarra resalta el flamenco llevado al sonido garrapatero que caracteriza a estos músicos.

Sentimiento garrapatero

«Tabanquero»

Esta melodía describe cómo un borracho afectado del hígado está bebiendo en un tabanco, establecimiento jerezano donde se toma alcohol y aperitivos, en el que explica que quiere ahogarse en la bebida, tomándose tantos vasos como pueda. Respecto al acompañamiento musical, esta canción está interpretada por Migue Benítez, que también toca la guitarra, al que le acompaña como segundo vocalista Daviles, la batería de Álvaro Lozano y los coros de José Amosa “Dr. Amoxa”. Si bien durante todo el tema predomina el rock como lo tocan Los Delinqüentes, al final Migue se marca unas bulerías como guinda de la composición musical, lo cual recalca la fusión entre géneros musicales del grupo.

«Nube de pegatina»

Esta pista de audio expresa la devoción del sujeto poético por las nubes de pegatina que le vienen a la mente junto a una calle con aceras de barro y un mar de cartulina. Al pensar en este ambiente psicodélico, las penas se desprenden del sujeto poético que deambula sin rumbo por la calle teniendo en mente esas nubes que él adora. En cuanto a la arreglo instrumental, esta melodía está cantada por Migue Benítez al que le acompañan la guitarra de Santi Lara, el bajo de Ignacio Cintado, las palmas y jaleos de Rafael Ramos, los coros de Malena Jiménez, el darbouka de Sebastián Rubio y la flauta de J.A Aibar “Güivo”. Estos dos últimos instrumentos aportan un sonido arábigo a la sintonía.

«Mis condiciones pajareras»

En esta composición musical el sujeto poético pone de manifiesto sus tres máximas en la vida, remarcando lo que más le gusta y lo que no. La primera estipula que las noches son infinitas para él, ante lo que añade que si se duerme, uno no disfruta de la vida. La segunda consiste en cantar y aconsejarles a las chicas que no se maquillen para estar guapas porque no les hace falta. Son preciosas como son. La tercera reafirma su devoción por el cante y le añade la danza. Él quiere bailar toda la noche. Por otro lado, el goza montando desnudo a caballo de noche, seguir cantando, bailando y probar un buen gazpacho. En este ambiente de fiesta nocturna se recalca que el sujeto poético y sus compadres aunque tengan caries, reparten besos. Por ello, esta canción es un himno a alegrarse el cuerpo por la noche sin pensar en un mañana, ya que solo cuenta el ahora. Respecto a la parte instrumental, este tema está interpretado por Migue Benítez al que le acompaña la guitarra de Marcos del Ojo, la batería de Álvaro Lozano y el mirlitón de Diego Pozo, dando como resultado una mezcla entre flamenco, rock y sonido garrapatero.

«Tartarichi (con las manos en los bolsillos)»

Esta composición relata el amor que siente el sujeto poético por una mujer rica de ojos verdes que le rechaza, con lo cual él resalta la diferencia social que existe entre los dos y cómo, a pesar de ello y de que ella le repudie, sigue deseándola. En cuanto al acompañamiento musical, esta pieza musical está cantada por Migue Benítez al que le acompaña la guitarra de Diego Pozo, las palmas de Marcos del Ojo, Rafael Ramos y Manuel Morilla, transmitiendo un tono festivo al mensaje de la pista de audio.

«Bache (la canción del verano)»

Esta melodía, autodenominada la canción del verano, expresa el calor sofocante que sufre el sujeto poético en un día estival en Jerez de la Frontera. Esta sensación ardiente la reitera con los efectos que tiene esta temperatura llameante en él como sudar, ponerse moreno o buscar perejil en San José Obrero. Esto último, probablemente, sea una referencia a la avenida San José Obrero de Jerez de la Frontera donde hay varios terrenos de campo donde buscar perejil. Junto a la sensación de bochorno se perfila la idea del bache que puede ensancharse o reducirse como una serpiente. Dada la flama que se respira en esta sintonía, la convierte en candidata perfecta para ser el hit del verano. Respecto al arreglo instrumental, este tema, interpretado por Migue Benítez, arranca con la voz de Rafael Fontaiña “Teto” que emula a un locutor de radio al dar paso a esta pista de audio como la melodía del verano. Tras esto, le siguen la guitarra de Diego Pozo, la guitarra eléctrica de Mané Larregla, el darbouka de Sebastián Rubio y los coros de José Crespo que enfatizan la letra de la composición a la vez que le dan un sonido jovial.

«La calle de los morenos»

Esta pieza musical describe la calle donde el sujeto poético creció que se conoce como la calle de los morenos. Allí la mayoría de las fachadas de las viviendas está en calma sin importar lo que ocurra dentro salvo la de su prima gitana que cura el dolor de garganta, tras lo cual se menciona una botica que seguramente será la de esta mujer que sana males de día y de noche. Cuando el sol está en el firmamento merodean policías de incógnito que trabajan para el inspector Pocholo mientras que cuando la luna preside el cielo aquel lugar huele a menta. Los niños de este callejón tocan palmas por bulerías. Al revisitar este espacio el sujeto poético reivindica con orgullo pertenecer a esta calle que respira un soniquete especial que algunos de sus habitantes respiran desde pequeños. En cuanto al acompañamiento musical, esta sintonía está cantada por Migue Benítez al que se le suman la guitarra de Diego Pozo, el mirlitón y coro de Marcos del Ojo, las percusiones y coro de Rafael Fontaiña “Teto” que consigue darle un tono de flamenco al estilo garrapatero que al final de la canción se centra en los coros.

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«Fumata de ladrillo»

Este tema relata la mala experiencia que tuvo el sujeto poético interpretando una pista de audio y tocando la guitarra mientras se fumaba un porro. Esta combinación hizo que su actuación fuera de las peores que recuerda aunque, por otro lado, hubo una chica que miraba fijamente a él y al canuto. Esta anécdota la cuenta mientras escribe esta composición musical, que le cuesta plasmar en una hoja en blanco, lo cual de la risa al rememorar aquella experiencia con la música y los cigarros. Al ver que con él no se aplica la expresión popular de que cada maestrillo tiene su librillo, vuelve a reírse porque aún no ha compuesto esta melodía en ninguna parte. Respecto a la parte instrumental, esta sintonía está interpretada por Migue Benítez, que también toca la guitarra, al que le sigue Cecilio Cirre al bajo y el cajón de Diego Pozo que le aportan un ritmo frenético a la letra de la canción.

«El día de los bomberos»

Este tema trata sobre el día más lluvioso del año, el día de los bomberos, y el día de los atracos que es un buen día para pasear e ir de tiendas. Cuando el sujeto poético entra en el merendero para comer se encuentra primero con los bomberos hablando y las marujas riendo. Entre el barullo del local, con las gafas de sol puestas, el sujeto poético empieza a pensar en una chica negra a la que le gustaría hacerle el amor. Inmerso en este deseo, los bomberos ahora ríen y las marujas hablan. Mientras siguen los cuchicheos, vuelve a llover. En cuanto al acompañamiento musical, esta pista de audio está cantada por Marcos del Ojo, su guitarra, los jaleos de Manuel Morilla e Ignacio Cintado, el clarinete de Pepe Torres, los mirltrones de Migue Benítez y Diego Pozo y el discurso final de Manuel Morilla que posee un toque humorístico al decir que le gusta /Blu Ehpritín/, haciendo un juego de palabras con los términos Blues y Bruce Springsteen, pronunciados en dialecto andaluz. Por ello, esta intervención, sumada a los jaleos que suenan y a los mirlitones, le confiere un toque cómico a la pieza musical.

«La caja de mi mollera»

Esta composición empieza con la supuesta desaparición de Diego, El Ratón, para después contar cómo el sujeto poético sale por la chimenea de su cabeza, debido al ataque de risa que lo envuelve. Aunque él tenga problemas, estos no los enfrentará hasta que no le superen porque son “como cristales/si no tengo escogedor”. Le nacen ganas de bailar mientras la risa sigue en su cara como la mejor herramienta contra lo bueno y lo malo. Respecto a la parte instrumental, esta melodía la entona Migue Benítez al que le acompañan la guitarra de Marcos del Ojo, el mirlitón de Diego Pozo y la percusión de Rafael Fontaiña “Teto” que mezclan flamenco con un sonido cercano a lo psicodélico que se acelera y decelera durante la sintonía.

«Bonus track»

Esta canción es prácticamente instrumental salvo por unos coros de El Canijo que grita “garrapata mulata”, “sentimiento garrapatero” y “los delincuentes” como fruto de un éxtasis psicodélico. Por otro lado, destaca la guitarra de Migue Benítez, la pandereta de Diego Pozo y las programaciones de Juan Manuel Narbona “wancho” que constituyen un sonido psicodélico que acelera de ritmo conforme avanza el tema a la vez que le otorga un aire de música electrónica y bailable. El silbido final es el mismo usado al inicio del siguiente cedé Arquitectura del aire en la calle.

Con este primer disco se presentaron Los Delinqüentes, dando a conocer el sonido garrapatero que se convertirá en su insignia, junto a la garrapata, con el paso de los años y que sus dos vocalistas principales impregnarán en sus trabajos en solitario. Casi quince años después de El sentimiento garrapatero que nos traen las flores sus composiciones musicales siguen como si acabaran de florecer porque el duende que les insuflaron sus autores no se marchita.

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