Descomponiendo Breaking Bad

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Breaking Bad: 530 gramos (de papel) para serieadictos no rehabilitados (VV.AA, Errata Naturae, Madrid, 2013) descompone la serie creada por Vince Gilligan en dieciocho artículos de varios autores distribuidos en cuatro bloques que ahondan en diferentes aspectos de una de las mejores ficciones televisivas de la actual década. El primero, titulado “Introducción al laboratorio”, se realiza una primera aproximación a la serie centrándose en el personaje de Walter White como cocinero de metanfetamina mientras que el segundo, titulado “Las otras formulas de Breaking Bad”, desgrana al personaje de Walter White. Por su parte, el tercer y cuatro bloques, titulados “La composición química del guión y la narrativa seriada” y “La mirada a través del cristal azul”, respectivamente, se centran más en componentes narrativos y audiovisuales de Breaking Bad. La suma de estas cuatro secciones confecciona un análisis exhaustivo de una de las ficciones televisivas más aplaudidas de la última década.

En “Introducción al laboratorio” el artículo «Adversus White. Tres objeciones de amor y una ovación desesperada» de Iván de los Ríos trata sobre cómo en Albuquerque, ciudad de frontera entre Estados Unidos y México, prolifera el negocio de la droga a la vez que existe un sistema sanitario deficiente. El autor contempla estos factores como favorecedores para que Walter White, tras tener frente a frente a la muerte, decida dejar de ser un hombre anodino para convertirse en una persona que cocina metanfetamina azul bajo el pseudónimo de Heisenberg de forma similar a la que sufre el Dr. Jekyll al volverse Mr. Hyde. Esta transformación hacia un ser maligno, según de los Ríos, supone el punto fuerte y débil de la trama aunque cabe la posibilidad de que los vicios de White estuvieran durmientes en su ser y el cáncer simplemente los despertara.

Tanto si este personaje siempre ha sido malvado o no, Greg Littman en «¿Cocinar coloca a Walt en el lado de los ‘malos’?» se plantea si la labor que ejerce Heisenberg repercute en el aumento de consumo de drogas. Sea el producto de la calidad que sea, parece ser que siempre habrá drogadictos, lo cual es un problema cuya solución pasaría por una mayor concienciación social. En «Así hacemos Breaking Bad» Tod Van DerWerf entrevista a Vince Gilligan y este comenta varios aspectos conceptuales de esta serie de televisión como la importancia de que los personajes indiquen hacia dónde va la trama para que esta sea más orgánica o cómo la sutileza es un valor añadido en esta serie, ya que al hacerlo no se le da todo masticado al espectador. Asimismo, destaca, entre otros aspectos, que el orgullo es el gran defecto de Walter White.

En el segundo apartado de este ensayo escrito por varios autores, “Las otras formulas de Breaking Bad”, es curioso el atractivo que despierta Walter White, puesto que varios artículos profundizan en rasgos de este personaje que forman parte de su atractivo. Por ejemplo, Samuel Neftalí Fernández Pichel en «Amado Monstruo. Lo heroico y lo monstruoso de Walter White» enfoca su texto en la premisa de que el espectador se siente atraído por la naturaleza monstruosa de White que cabalga entre lo heroico y lo malvado. La crisis de mediana edad unida al diagnóstico de cáncer son el empujón necesario para que White decida cocinar metanfetamina y, a modo de legado, dejarle a su familia una gran suma de dinero con la que puedan vivir cuando él no esté a la vez que se financie el tratamiento contra el cáncer costoso. El autor señala esta acción como heroica. Sin embargo, desde el nacimiento de Heisenberg, se da una aparente dualidad en Walter White/Heisenberg en la que la segunda identidad se sobrepone a la primera, provocando que el monstruo prevalezca ante el héroe. Este descenso hacia los infiernos se vislumbra cada vez que Heisenberg va eliminando a sus rivales en el negocio de la droga. Por otro lado, la aparición del otro está presente en otros personajes como Walter Jr./Flynn o en el adulterio de Skyler. En los tres casos, la familia White camina hacia una identidad distinta a la impuesta por los cánones sociales como un acto de rebeldía. Según el autor, el paso de una identidad a otra sucede en la periferia a de la civilización, siendo la frontera y el desierto un espacio intermedio entre civilización y barbarie.

Si bien aparentemente Walter White inicia sus andanzas en el negocio de la droga por razones altruistas, al comprobar los resultados de su incursión en este mundo empieza a sufrir una sed de poder que va acorde con el sueño americano de ir ascendiendo socialmente a base de trabajo duro y, en este caso particular, a fuerza de infundir temor entre sus rivales debido a las hazañas que como criminal va añadiendo a su currículo. En esta característica del personaje pivota el artículo «Sucumbiendo a la química del poder. Estrategias de persuasión en Breaking Bad» de Víctor Hernández-Santaolalla. De forma complementaria, María del Mar Rubio-Hernández en su artículo «Reinventando a Fausto. Walter White como actualización del mito fáustico» postula que esta búsqueda de poder por parte de Walter White se podría leer como una interpretación moderna del mito fáustico.

En la sección tercera, “La composición química del guión y la narrativa seriada”, se tratan aspectos más enfocados en la estructura narrativa de esta ficción televisiva que en las motivaciones que mueven a un personaje concreto en la trama. El recurso más atractivo de los que se desgranan en este apartado es, si cabe, el que plantea Javier Lozano Delmar en «Los otros episodios de Breaking Bad. Un análisis de los cold opens de la serie» ya que en Breaking Bad los cold opens, secuencias previas al opening, presentan fragmentos de la trama que atrapan al espectador hasta que esa secuencia cobra sentido o no. Lozano Delmar analiza los cold opens de la serie en cada temporada siendo los de la primera los que sientan las bases de la serie como mezcla de géneros televisivos a la vez que presentan a los personajes mediante analepsis o prolepsis. En cambio, los de la segunda temporada son prolepsis que se resuelven al final de la temporada salvo algunos casos en los que son prolepsis del final del episodio o narraciones independientes. Por su parte, los de la tercera temporada se centran, en su mayoría, en analepsis externas al inicio de la trama mientras que en los de la cuarta se juega con prolepsis o analepsis así como retoman la trama al final del capítulo anterior o contar un retal de cómo se distribuye la droga. En la quinta temporada predominan prolepsis centradas en Walter White, uno enfocado en un empresario de Madrigal Electromotive y también se hallan cold opens que continúan la trama donde se quedó en la anterior entrega.

Otro punto que resalta esta parte del compendio ensayístico dedicado a Breaking Bad es el rol de los personajes secundarios que defiende Alfonso Buenavista Galván en su artículo «¡Mejor llama a Saul! La importancia del secundario». Según el autor, los secundarios se podrían distribuir en aliados y enemigos de Walter White. Por ello, en el bando de los aliados destacaría Skyler, que tiene altibajos con su marido durante la serie, Hank, que representaría lo opuesto a Walter y cuya evolución se mueve hacia el lado opuesto que el de su cuñado, y Saul, que es el pícaro de esta historia. Por otro lado, en el bando de los enemigos resaltaría Gustavo Fring como gran villano al que derrocar para que Heisenberg se convierta en amo y señor de la droga y Tuco Salamanca, el primer gran rival de Heisenberg, que es un tipo irascible a la vez que exageración del arquetipo de narcotraficante.

En el bloque final de esta obra, “La mirada a través del cristal azul”, se pasa a la parte más técnica en el ámbito audiovisual de lo que supone crear una serie de televisión. En este campo despunta el artículo «Breaking Bad plano a plano. La cámara como constructora de significado» de Cristina Pérez de Algaba Chicano en el que la autora  trata la importancia de la cámara como ojo que todo lo ve. Por ejemplo, este objeto es un elemento de jerarquía, ya que a través de diferentes tipos de planos resalta las relaciones de poder entre los personajes o su estatus social. A su vez, cuando la cámara se centra en objetos de los personajes este foco evoca diferentes sensaciones a su dueño como por ejemplo la dentadura de Tuco que le regalan a Hank como trofeo por haberle ganado. En ocasiones, la fijación en un objeto concreto provoca suspense como el timbre de Héctor Salamanca que supone la única forma del anciano de comunicarse con los demás y que, a veces, inquieta al resto de personajes cuando se vuelve un sonido incesante de alarma ante el peligro. Como ficción televisiva, Breaking Bad innova en la elección de varios planos que son fragmentos del plano general que le sucede, creando así una visión de unidad espacial más propia del cine.

En definitiva, Breaking Bad: 530 gramos (de papel) para serieadictos no rehabilitados es un compendio de artículos en los que se va descomponiendo Breaking Bad con precisión clínica, puesto que se reflexiona sobre la temática de la serie, la forma en la que esta se narra o los mecanismos que se emplean para que la trama y los personajes cobren fuerza a ojos del espectador. Si bien los primeros textos se centran, en su mayoría, en la figura de Walter White, los siguientes consiguen dar una visión redonda de los pequeños detalles de Breaking Bad que la hacen tan atractiva como narración serial.

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