The Leftovers: creer para darle sentido a la vida

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The Leftovers (Tom Perrotta y Damon Lindelof, HBO, 2014 – 2017), adaptación de la novela de título homónimo de Tom Perrotta, presenta las reacciones de la gente ante la repentina desaparición de 140 millones de personas el 14 de octubre de 2011 en todo el mundo. Las creencias religiosas, viejas y nuevas, se convierten en cobijo ante la inexplicable de esta tragedia global. Durante los veintiocho episodios que componen esta serie todos los personajes buscan creer en algo para darle sentido a la vida que sigue después de la llamada Ascensión de los seres queridos que se marcharon hacia alguna parte. Cada individuo que se va conociendo a lo largo de la trama toma un camino espiritual que le ayude a digerir lo sucedido. Por su parte, Kevin Garvey, que ejerce de jefe de policía, se centra en el trabajo sin decantarse por las innumerables agrupaciones religiosas que le rodean. Él atestigua distintas respuestas religiosas surgidas después de aquel incomprensible día. Ninguna de ellas le seduce. Tras un largo viaje, comprende qué creencia le da sentido a su existencia.

En la población ficticia de Mapleton, donde los Garvey residen en la primera temporada de esta ficción televisiva, se observan las trifulcas entre la secta Remanente Culpable y el cristianismo. Debido a su labor para con la sociedad, Kevin lidia con los problemas que causa este grupo de individuos que afrontan la nueva realidad fumando, vistiendo de blanco, en silencio y realizando perfomances que alternan al resto de la comunidad. Kevin, ante las trifulcas causadas por la secta, intenta calmar las aguas sin éxito. Las creencias de esta gente no las comparte incluso después de que el fantasma de Patricia Levin, líder de este culto en Mapleton, se le aparezca en visiones estando despierto para que el jefe de policía vea el mundo como ella. La relación entre ambos personajes solo provoca inestabilidad emocional en Garvey que teme enloquecer como su padre. Para los miembros de la agrupación blanca, seguir la fe de esta secta basada en deshacerse de todo lo relativo a su vida anterior, fumar, vestir de blanco y no hablar les apacigua la incertidumbre que nace tras la Ascensión. En cambio, Kevin es agnóstico ante este lavado de cerebros.

En el camino que le conduce hacia el descubrimiento de una creencia vital pasa por el municipio de Jarden. Este lugar es el único en el que nadie se desvaneció el 14 de octubre de 2011. Ante este milagro sus habitantes y los viajeros que se aproximan a la localidad texana poseen una fe ciega en que este punto del planeta sea un locus amoenus que les proteja del mal abrazando la religión sin ninguna duda en sus corazones. Un amigo de Kevin, Matt Jamison, encaja a la perfección con el ambiente espiritual de este pueblo, ya que él está convencido de que el cristianismo que profesa, como sacerdote y creyente, salvará a su esposa paralitica, lo cual acaba ocurriendo. Tanto en Mapleton como en Jarden, la devoción de este personaje extraña a Kevin sin que le incomode hasta que al final de la segunda temporada él muere y resucita sin entenderlo. Esta singularidad provoca que Matt vea en su amigo un nuevo Jesucristo, lo cual no comparte con Kevin quien ve en su resurrección un hecho inexplicable que no lo acerca a ningún credo. En apariencia, él acepta los hechos de la misma forma que la Ascensión. Sin abrazar ninguna fe y continuando su labor de policía como siempre ha hecho. En cambio, en sus momentos de soledad intenta suicidarse porque se niega a creer que por algún motivo místico no pueda morir como cualquier persona. La resurrección no puede definir su existencia. Esta idea le obsesiona llevándolo a Australia con su padre que cree que en el séptimo aniversario de la Ascensión se repetirá la tragedia si su hijo no lo evita muriendo y regresando con los vivos.

Kevin duda del plan de su padre, pero confía en él. Estas experiencias lo llevan a un limbo entre vivos y muertos donde tendrá que lidiar con su demonios internos para regenerarse por dentro, realizando un viaje para conocerse a sí mismo descendiendo a este plano espiritual que ordenará su caos interior. El final del trayecto es Australia. En este país se separa de Nora, su pareja, discutiendo porque ninguno de los dos ha superado el vacío que les han dejado las resurrecciones, en el caso de Kevin, y la pérdida de seres queridos en la Ascensión, en el caso de Nora. Con el paso de los años el policía volverá al país donde perdió al amor de su vida y se reencontró consigo mismo porque, tras contemplar distintas creencias religiosas que no le convencen, ha descubierto en qué creer para darle sentido a su vida. Cree en Nora. Cree en ellos.

En definitiva, lo que ninguna secta ni religión consiguió con Kevin Garvey en The Leftovers, lo logra el credo más común de la humanidad. El amor. Y lo demás son cuentos.

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