Cartografía de un duelo: Rocapins

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A las orillas de la comarca de El Maresme, Arturo Belano e Iñaki Echevarne protagonizaron un duelo. Su ubicación resulta imprecisa en Los detectives salvajes para los que no conozcan la zona. Sin embargo, la visión panorámica de Susana Puig ofrece pistas para descubrir la cala en la que seguramente ocurrió el duelo: Rocapins. Probablemente, Roberto Bolaño frecuentaba zona costera entre Sant Pol de Mar y Calella, ya que estas poblaciones son próximas a Blanes donde vivía el chileno. Este conocimiento del terreno recae en la calellenca Susana Puig. Su descripción, sobre el lugar donde se enfrentan Belano y Echevarne, da detalles geográficos suficientes para afirmar que la acción sucede en la cala de Rocapins.

Al sur de Calella se halla el quilómetro 666 de la carretera nacional N-II. En el lado mar de esta vía, se encuentra la cala de Rocapins que posee dos pasos subterráneos, un rocódromo y un bar homónimo al nombre de la cala. Al finalizar la zona arenosa, se halla el aparcamiento desde donde Susana Puig contemplaría el duelo. Al leer la novela de Bolaño, se menciona que esta escena se ubica en la costa entre Sant Pol y Calella. Por tanto, su situación exacta se deduce porque la calellenca cuenta que:

Desde lo alto de la carretera, con el coche estacionado en el arcén, se dominaba la casi totalidad de la cala, una playa pequeña que en verano acoge a los nudistas de los alrededores. A mi izquierda tenía una sucesión de colinas y riscos en donde asomaba de vez en cuando un chalet, a mi derecha la línea férrea, una zona de matorrales y luego, tras una hondonada, la playa. […] En un extremo de la cala estaba el bar Los Calamares Felices, una destartalada construcción de madera pintada de azul, sin un alma a la vista. En el otro extremo había unas rocas que ocultaban calas más pequeñas, más recogidas de las miradas públicas y que en verano eran las que congregaban al grueso de los nudistas (BOLAÑO, 1999: 467 – 468).

En este tramo de la N-II es problemático estacionar un vehículo en el arcén, dada la estrechez de la vía. No obstante, esta carretera posee dos aparcamientos anexados al acantilado marítimo. Desde ellos se contempla el mar, la montaña y la vía férrea. Lo interesante de este episodio es que se específica que la zona montañosa se encuentra a la izquierda del arcén mientras que la línea ferroviaria está a su derecha. Así pues, estas indicaciones junto a la panorámica costera descrita sugieren que el emplazamiento del duelo es en Rocapins. Ante estos datos, ¿por qué el coche de Susana no podría estar aparcado en el otro parking? De ser así, las vías del tren asomarían a derecha e izquierda. En cambio, en el aparcamiento situado en el quilómetro 666 de la N-II, la línea férrea queda a mano derecha cuando un automóvil está estacionado mirando al mar. Debido a que se describe este paraje desde dentro del coche, es de suponer que este está frente a la costa.

Otro aspecto de interés es que Susana contempla la llegada de los duelistas desde arriba. Por tanto, este dato corrobora la ubicación del vehículo ya mencionada. En esta zona, la carretera está a unos setenta metros de desnivel respecto al mar. Asimismo, se indica la localización del bar Los Calamares Felices y de la cala nudista. En principio, su foco de atención debería centrarse en el punto más cercano donde está. No obstante, Belano la ha citado en ese establecimiento. Me detengo en este matiz porque la zona nudista es más próxima a Susana que el bar. Por su parte, la cala de Rocapins es la única del trazado que posee bar y calas nudistas adyacentes en un mismo trazado.

Por otro lado, hay un elemento decisivo para afirmar que el duelo entre Belano y Echevarne está inspirado fuertemente en Rocapins, ya que Susana es consciente de que “para llegar a ésta hubiera tenido que dar un rodeo enorme, atravesar un túnel peatonal, y que para cuando hubiera llegado posiblemente ya todos se habrían marchado” (BOLAÑO, 1999: 467 – 468). Por ende, ella conoce un paso subterráneo para acceder a la playa como es visible en Rocapins. Esta cala dispone de dos túneles subterráneos que están situados al lado del bar Rocapins. Estos accesos prueban que Bolaño tomó como base este punto del litoral como escenario del duelo entre Belano y Echavarne.

Pese a ello, existe un punto de inflexión entre el espacio de la novela y el real. El bar Los Calamares Felices. Al conocer la zona que inspiró este fragmento de Los detectives salvajes, tengo constancia de que en los últimos años no ha existido ningún establecimiento entre las costas de Sant Pol de Mar y Calella bajo este nombre. Sin embargo, el chiringuito es descrito como “una destartalada construcción de madera pintada de azul”, lo cual se asemeja al bar La Platjola situado un quilómetro al sur de la cala de Rocapins (BOLAÑO, 1999: 467 – 468). Esta construcción, de fácil acceso, se sitúa en el último tramo arenoso previo a la entrada del municipio de Sant Pol de Mar. A su vez, sería incoherente incluir en él todas las referencias geográficas mencionadas anteriormente porque está situado en una playa alejada de las calas nudistas. Ante todo, cabe incidir en que los espacios ficticios existen en la literatura y los físicos en la realidad. Por ello, Bolaño tomaría fragmentos de la costa entre Sant Pol y Calella para ubicar el duelo, especialmente de Rocapins.

Tras esto, cabe incidir en un detalle crucial para el desarrollo del duelo. La única que aparca en la zona superior de la cala es Susana. El resto de personajes estaciona su vehículo en la cala. A priori, Rocapins no posee aparcamiento lo cual no significa que un automóvil no pueda acceder a ella. Volviendo a los pasos subterráneos anteriores, es interesante su envergadura, ya que uno de ellos puede ser cruzado por vehículos dada la rampa que posee mientras que el otro está destinado al paso de transeúntes que circulan por una escalera tallada en la roca. Si Bolaño al describir esta escena visualizó ambos túneles, podría probarlo el hecho de que Susana habla de un túnel peatonal mientras que Jaume Planells menciona un túnel genérico.

En definitiva, al reseguir las indicaciones sobre la ubicación del duelo entre Arturo Belano e Iñaki Echevarne se deduce que el punto del litoral entre Calella y Sant Pol de Mar que inspiró el duelo de Los detectives salvajes de Roberto Bolaño sería la cala de Rocapins.

Bibliografía

BOLAÑO, Roberto, Los detectives salvajes, Anagrama, Barcelona, 1999.

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