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Garcilaso y la poesía nueva

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El presente artículo tratará sobre la culminación de la métrica italianizante en la lírica española gracias a la figura de Garcilaso de la Vega. Previamente, se enmarcará el contexto literario en el que surge esta poética italianizante. Tras esto, se señalarán los cauces poéticos españoles que influenciaron al toledano. Asimismo, se profundizará en cómo asimiló las formas italianas enriqueciendo la poesía española. De este modo, se persigue establecer el progreso de un poeta que logró amalgamar al molde hispánico la nueva poesía renacentista.

En el crepúsculo de la Edad Media, el hombre empieza a sentir que él es la medida de todas las cosas. Este antropocentrismo rompe con el teocentrismo medieval y abre un nuevo período lleno de avances en la sociedad europea. Entre ellos destacan el desembarco en el Nuevo Mundo, las reformas religiosas y la invención de la imprenta. Estos acontecimientos, acompañados de la relectura de los clásicos grecolatinos, forman al hombre moderno. Al salir de las tinieblas del Medievo, el humanista siente que debe renovarse. En respuesta a esta necesidad, en Italia se redescubren a los clásicos para parangonarse a ellos. Acto seguido, los autores españoles emularían a los italianos sumándose al Humanismo, concepto que surgió en el siglo XIX para denominar a los humanistas del siglo XVI. A su vez, estos intelectuales se adoctrinaron en las studia humanitatis (gramática, retorica, poética, historia y filosofía moral). Paralelamente, surge el Renacimiento:

Por renacimiento entiende todo el mundo la resurrección de las ideas y de las formas de la antigüedad clásica. Pero esta resurrección no podía hacerse sino en lo que era compatible con los adelantos y el espíritu de la civilización cristiana, y con el general movimiento de las naciones europeas. Así es que ni la idea ni la forma clásicas renacieron puras y sin mezcla, sino una y otra muy diferentes de lo que en Grecia y en Roma habían sido. No habían venido en balde el cristianismo, las invasiones germánicas y la Edad Media (Menéndez y Pelayo, 1942: 3).

Este renacer ideológico se manifiesta debido al progreso europeo. En el campo de las letras, la crítica aconseja glosar estas terminologías bajo la de Siglo de Oro, puesto que es más económica para referirse a las letras españolas de los siglos XVI y XVII. El concepto de Siglo de Oro procede de la aurea aetas clásica. Este término es empleado para referirse a una época de esplendor que, en el ámbito literario, abarcaría desde la poesía de Garcilaso de la Vega hasta el teatro de Calderón de la Barca (Blecua, 2006:88). En cuanto a la poesía, se retomaron temas clásicos como el bucolismo virgiliano, el amor platónico y la temática mitológica. La Poética de Aristóteles, las Bucólicas de Virgilio y la Metamorfosis de Ovidio fueron los modelos clásicos imitados por el hombre renacentista. Por su parte, Sannazaro, Petrarca, Ariosto o Dante fueron algunos de los modelos italianos que imitarían los autores españoles en el siglo XV.

Garcilaso de la Vega (Toledo, 1501 – Niza, 1536) fue uno de los poetas más ilustres del Siglo de Oro español. Su vida estuvo ligada a las armas y las letras, ya que compaginó su carrera militar con su interés por la poesía. Cursó sus estudios en Toledo hasta que empezó a servir al Emperador en la corte. La llegada de Carlos V a España en 1517 provocó antipatía social que desencadenó en la guerra de las Comunidades. En ella, Garcilaso luchó a favor del Emperador mientras que su hermano, Pedro Laso de la Vega, capitaneó la revuelta. En 1520 Carlos V nombró a Garcilaso de la Vega contino de su guardia. Tras esto, fue nombrado caballero de Santiago en 1523. En 1525 se casó con Elena de Zúñiga y al año siguiente conoció a Isabel Freyre, su amante. Debido a la implicación de Garcilaso en las nupcias de su sobrino el emperador lo destierra a una isla del Danubio (24-03-1532).Una vez libre, se dirigió a Nápoles donde entabló amistad con Pietro Bembo y Bernardo Tasso, entre otros. Entre 1533 – 1534, Garcilaso viajó de Nápoles a España para tratar unos asuntos. En uno de estos viajes supo de la muerte de Isabel Freyre. En 1536, Garcilaso sufrió una herida mortal mientras subía la muralla de Le Muy. Su cuerpo fue enterrado en el monasterio dominico de San Pedro Mártir (De la Vega, 1995: XXV – XL). Lee el resto de esta entrada

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Las siete miradas de Sara

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Siete Miradas En Un Mismo Paisaje (Anagrama, 1981, Barcelona), primer libro de cuentos de Esther Tusquets (Barcelona, 1936 – 2012), está compuesto por siete relatos en los que varias niñas y adolescentes llamadas Sara narran su visión de la sociedad elitista de la España de finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta, los primeros amores a través de miradas ingenuas, inocentes y llenas de convicción hacia lo que estas narradoras creen que es lo correcto. A pesar de que todos los cuentos estén protagonizados por distintas Sara, sus voces se unen en la forma de ver el mundo burgués de posguerra en el que viven y de enfrentarse a él mientras van comprendiendo las ideas que los adultos quieren inculcarles por haber nacido en una familia adinerada.

Los personajes llamados Sara de este compendio de historias breves muestran en su adolescencia o bien una primera experiencia sexual o amor hacia otras personas. En cuanto a las primeras, estas son narradas con cariño y erotismo hacia el sexo sin que este sea percibido por Sara como un acto frívolo ni puramente físico, ya que ellas lo disfrutan. En «Giselle» se refleja cómo Sara siente un placer para ella inesperado al perder su virginidad por un hombre mayor que ella del que no está enamorada mientras que en «He besado tu boca, Yokanaán» el sexo es fruto del amor entre Sara y Ernesto. Por ello, la descripción del rito de iniciación sexual parte en ambos casos de distintos lugares, pero mantienen un lenguaje narrativo lleno de inocencia y delicadeza al tratar el cuerpo de una chica. El afecto que Sara siente hacia Ernesto cobra fuerza porque él pertenece a una clase social más humilde que la de ella. Este cariño que siente ella se palpa en las niñas Sara cuando manifiestan simpatía hacia personas a las que sus familiares consideran inferiores desde su posición de miembros de una oligarquía social.

La candidez de Sara le lleva a relacionarse con estas personas para comprender por qué intentan educarla para congeniar solo con niños y niñas que pertenecen a la alta burguesía como ella. Prueba de este contraste social en el que se palpan la ideología de las dos Españas durante el franquismo se halla en «Los primos» donde la pequeña Sara siente más cariño por su primo Bruno, que se educa en un colegio de curas a la vez que es afín a ideas contrarias al régimen franquista, en lugar de mostrar aprecio por Gabi que, como ella, es hijo de padres partidarios del fascismo. «Exiliados», en un contexto distinto, muestra cómo otra Sara acepta a un niño forastero que la identifica como miembro del pueblo, reafirmando así que ella, sin ser consciente, rechaza las costumbres de la sociedad elitista en la que ha nacido.

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Amante precoz

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El diablo en el cuerpoEn la Francia de la Primera Guerra Mundial esta sirve como pretexto para que el protagonista de quince años de El diablo en el cuerpo (Le Diable au corps, Éditions Grasset, París, 1923), traducido por Lourdes Carriedo en la edición de Cátedra (1990), de Raymond Radiguet (París 1903 – 1923) tenga un affaire con Marthe, una chica tres años mayor que él, que está casada con un soldado francés que lucha por su patria en el frente. En su ausencia, ella caerá en una red de amor autodestructivo tejida por su joven amante. Esta relación adultera es narrada en primera persona por el protagonista al que no se le da nombre. Él, desde un presente posterior a la trama, relatará su rebeldía en el colegio tres años antes de su primera experiencia amorosa para después narrar con cinismo el desarrollo de esta. Su relación con Marthe estará llena de mentiras, dominación de él sobre ella y crueldad mezclada con pasión amorosa convirtiendo a los dos en una pareja que se daña mutuamente siendo la muchacha quien más sufre, ya que se somete a las órdenes de su querido como una esclava.

Esta relación adultera está enmarcada dentro de la sociedad burguesa francesa de principios del siglo XX en la que, según refleja el texto, se le da mucha importancia a la fidelidad en el matrimonio y cuando una mujer la rompe se vuelve el blanco de las habladurías de los demás. El amante de Marthe, creyendo que nadie sospecha de su aventura, se transforma en un experto en inventarse excusas que justifiquen el tiempo que pasa con ella aunque más adelante las personas que les rodean imaginarán la verdad. El único que lo desconoce es Jacques que está luchando en el frente durante la guerra. Cuando consigue permisos para volver a casa, su papel en el triángulo amoroso del que forma parte sin saberlo apenas se intuye porque sólo se le conoce por lo que cuenta Marthe quien, aprendiendo del protagonista, tergiversa lo que ha estado haciendo con su marido en sus escasas visitas. Por ello, el soldado en este terceto es alguien aislado siendo prácticamente invisible como esposo.

Marthe y el narrador mantienen un vínculo de poder en el que ella se somete a los deseos de él y obedece sus órdenes siendo incapaz de llevar las riendas de la relación. En cambio, el chico, pese a ser menor de edad, es el ser dominante en la pareja. Desde el principio, él moldea las decisiones de Marthe a su capricho creando así una concepción del amor en la que este es sinónimo de egoísmo, lo cual encaja con una visión inmadura de este sentimiento a la vez que él pretende ser más maduro que ella como si este anhelo hiciera que pasara de ser un niño a un adulto. Por otro lado, cuando percibe que Marthe empieza a comportarse como él está orgulloso de ello puesto que cree que la transformación gradual es fruto del amor tan intenso e hiriente que sienten los dos. Lee el resto de esta entrada

Amor con sabor a chocolate

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Timidos anonimosLo más difícil en el mundo es decirle te amo a esa persona con la que sientes que compartirás el resto de tus días. Cuando se siente un miedo aterrador por relacionarse con los demás, este paso es aún más duro y requiere de una mayor valentía. Una mujer y un hombre cohibidos cruzan sus caminos en la entrevista de trabajo de una fábrica de chocolate que inicia Tímidos Anónimos (Les émotifs anonymes, Emon, 2010) de Jean-Pierre Améris. Esta comedia romántica convierte la pasión por el chocolate en una suerte de alcahueta entre Angélique Delange y Jean-René Van Den Hugde que deberán superar los obstáculos que les impiden interactuar con otros seres humanos sin que esto suponga un martirio para ellos. El proceso afectuoso entre estos dos personajes está lleno de situaciones cómicas que se producen de forma natural fruto de su carácter.

Desmayarse, sudar, temblar, tartamudear o tener pánico al aproximarse a los demás son síntomas que manifiestan las personas tímidas como Angélique y Jean-René interpretados por Isabelle Carré y Benoît Poelvoorde. La primera combate su afección asistiendo a una asociación de tímidos anónimos donde dialoga con personas que sufren las mismas indisposiciones, lo cual le envalentona a enfrentarse a sus temores. Por su parte, Jean-René visita a un psicólogo al que le cuenta las molestias que padece para que le asesore. Uno de los ejercicios que le aconseja realizar el doctor es el de entablar contacto físico y verbal con una mujer, ya que Jean-René siente terror cuando está cerca de ellas. Esta prueba será la excusa que le unirá a Angélique quien asiste a una entrevista laboral en la empresa chocolatera que dirige él.

La interacción entre ambos se transformará en una relación amorosa llena de torpeza y malentendidos que, lejos de aburrir con tópicos de relatos amorosos, respira naturalidad e inocencia que Carré y Poelvoorde transmiten en su interpretación de esta peculiar pareja. La comicidad que surge de la torpeza del proceso amatorio en los tortolitos refleja la inexperiencia de ambos en este campo, lo cual conduce a escenas llenas de ternura combinadas con humor. El equilibro entre la gracia de estos sucesos junto a la química entre ellos es el gran acierto del largometraje en el que un corazón valiente subsana una mente miedosa. Por ejemplo, la escena de su primer beso está realizada suavemente y con la candidez que caracteriza a Angélique y Jean-René. Lee el resto de esta entrada

Romance al sur de Granada

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Al_sur_de_GranadaLa película Al sur de Granada (Sogefilms, 2002) de Fernando Colomo es una adaptación de la novela autobiográfica South from Granada: Seven Years in an Andalusian Village (1957) de Gerald Brenan. Ubicado en la Andalucía de principios de siglo XX, el filme narra las vivencias de Gerald Brenan en Yegen, donde busca la calma de la naturaleza para leer, escribir y caminar por la alpujarra granadina. Su mirada retrata, desde el desconocimiento, la cotidianidad del medio rural andaluz. Asimismo, Gerald quedará cautivado por los encantos de la joven Juliana.

El campo silvestre aporta sosiego al viajero. En la sierra andaluza el tiempo se detiene en una época idílica en la que los problemas se evaporan con el rocío de la mañana. Sin duda, un área tan bella es perfecta para leer a los grandes autores del Siglo de Oro español como Quevedo, Góngora o San Juan de la Cruz. Buscando un rincón tranquilo donde disfrutar de la literatura, Gerald se detiene en Yegen. Sus habitantes se muestran hospitalarios con el extranjero al que instruyen sobre su gastronomía y costumbres. Gracias a la acogida que recibe, Gerald se integra en la comunidad siendo partícipe de actividades sociales como los ritos religiosos o a las fiestas del pueblo. Así pues, la buena fe de estas personas cautiva al recién llegado a la vez que éste se maravilla con el verdor de los prados y el rumor del río.

Tradición y modernidad conviven en este paisaje bucólico. Los yegeros son fieles a las enseñanzas que sus antepasados les han ido transmitiendo durante generaciones. Por ejemplo, Gerald quiere ir a llenar de agua un cántaro a la fuente y María, su futura criada, se lo impide, ya que esta tarea es exclusiva de las mujeres. Sin embargo, la actividad más intrigante que realizan los habitantes de Yegen es la recolecta de moscas cantáridas que funcionan como afrodisíaco. Por otro lado, la estancia de Gerald en Yegen mostrará a sus habitantes novedades ajenas a lo que conocen. La más significativa es el hábito de leer. El forastero tiene como equipaje cientos de obras literarias entre las que se incluyen clásicos del Siglo de Oro como El Quijote que puede leer porque tiene mucho tiempo libre. En cambio, los campesinos trabajan a diario siéndoles imposible dedicarle un rato a la lectura. Lee el resto de esta entrada