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Manos y pies en Don Quijote de la Mancha

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El presente artículo trata sobre los significados que tienen en el Quijote las apariciones más recurrentes de manos y pies. Para ello, he seleccionado una serie de patrones en función del número de ocasiones en que estos términos se observan en esta obra. Para realizar la búsqueda he utilizado la herramienta de concordancias disponible en Cervantes Virtual donde he escogido la edición del Quijote realizada por Shevill y Bonilla (CERVANTES, 1928 – 1931). Los parámetros de búsqueda que he seguido en las concordancias son: Mostrar las palabras en su contexto y mostrar una línea antes y una después de la palabra en cuestión según el orden de aparición de ésta. El número de resultados de manos y pies lo he dividido en ocho apartados, teniendo en cuenta las muestras de los mismos en las dos partes del Quijote y también las de estos conceptos tanto en su forma singular como plural.

Por un lado, se halla mano en 149 veces en la primera parte del Quijote y 156 en la segunda, lo cual supone un total de 305 veces en toda la novela. En cuanto a su forma plural, mano[s], esta aparece 112 veces en la primera parte y 129 en la segunda, dando como resultado un total de 305 veces. Por último, tomando una visión global de ambas formas estas aparecen 545 veces en el Quijote. Por su parte, pie se encuentra unas 76 veces en la primera parte del Quijote y 119 en la segunda. Es decir, 195 en total. Su forma plural, en cambio, se da 72 veces en la primera parte y 67 en la segunda, dando un conjunto de 139 veces. Uniendo todas estas menciones vemos que 335 usos del vocablo pies en el Quijote.

Una vez comentado el número de apariciones de estos términos es preciso comentar algunas de ellas. En primer lugar, he seleccionado un patrón para mano que se divide de la siguiente manera: mano de Dios, coger la espada, mano derecha, mano izquierda, mano pensativa o melancólica, besar la mano, pájaro en mano buitre volando, de mano en mano y, por último, escrito de su mano. Todos estos apartados han sido elegidos en función de los significados más recurrentes de este término en la novela de Cervantes. A continuación, mostraré ejemplos concretos de cada uno de los apartados y de su significado en el Quijote.

Entendemos mano de Dios cuando nos referimos a que una acción ha sido provocada por la acción divina. Esta expresión puede ser utilizada con el significado de “que sea lo que Dios quiera”. Por tanto, en el Quijote encontramos los siguientes ejemplos donde aparece este significado de mano: “A la mano de Dios, dixo Sancho” (VIII, 1ª), “A la mano de Dios, dixo don Quixote” (XLVI, 1ª), “A la mano de Dios, replico don Quixote” (XLVII, 1ª), “a la mano de Dios” (XXII, 2ª), “Ea, pues, a la mano de Dios”(XXXV, 2ª), “no por la mano de Dios”(XLVIII, 2ª), “a la mano de Dios, y dense”(LXIV, 2ª) y “¡a la mano de Dios, y lleuan açotes” (LXXI, 2ª).[1]

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El canónigo de Toledo frente a la comedia nueva

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Miguel de Cervantes

El presente artículo se adentrará en el capítulo XLVIII de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha donde se plasma un debate entre la concepción teatral cervantina frente a la comedia nueva de Lope de Vega. Para desarrollar este tema, se tratará la cuestión a través del ya mencionado episodio del Quijote y de algunos fragmentos del Arte Nuevo de hacer comedias en este tiempo de Lope. A su vez, se demostrará como la postura defendida por ambos autores está reflejada en su obra. En suma, se pretende reflejar la candente disputa entre la preceptiva clásica y la comedia nueva.

El primer aspecto que discute el canónigo de Toledo sobre la comedia nueva es la ruptura de las tres unidades tal y como las establecía la norma clásica. Es decir, la unidad de acción, de tiempo y de lugar. En cuanto a la unidad de acción, ésta sólo abarcaría una historia. Por su parte, la unidad de tiempo abarcaría un día dentro de la obra. Asimismo, la unidad de lugar estaría ambientada en un espacio. En el Arte Nuevo de Lope de Vega, estas unidades sufren pequeños cambios. En primer lugar, una comedia debe de tener una acción y no estar dividida en episodios. Por su parte, la unidad de tiempo se caracteriza por su brevedad aunque entre acto y acto puedan transcurrir años. La única unidad que no se menciona en el Arte Nuevo es la de lugar (Arellano, 1995: 152 – 154).

Antes de que Lope de Vega concibiera su Arte Nuevo, este era visible en sus obras como refleja Cervantes en su crítica hacia él en el Quijote. Esta se inicia afirmando que la comedia nueva es espejo de disparates donde no se respeta la unidad de tiempo, la de acción ni el decoro. Respecto a la unidad de tiempo, el canónigo señala que en las comedias de disparates suele “salir un niño en mantillas en la primera scena del primer acto, y en la segunda salir ya hecho hombre barbado” (Cervantes, 1998: 553). Este principio rompe con la tradición clásica aunque Lope en su Arte Nuevo explica que estas elipsis temporales son aceptables siempre y cuando ocurran de un acto a otro y no en medio de estos. A modo de ejemplo, cabe destacar El castigo sin venganza de Lope en el cuál transcurren algunos meses entre acto y acto. Lee el resto de esta entrada

Aproximación al «Quijote»

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rileyEdward C. Riley (1923 – 2001) fue un excelso hispanista y cervantista del siglo XX cuyos estudios sobre el Quijote se han convertido en insignia clave para entender la obra maestra de Cervantes. Su gran obra cervantina Teoría de la novela en Cervantes (1962) está sintetizada en el sexto capítulo de esta aproximación al Quijote. Entre sus aportaciones a los estudios cervantistas cabe destacar la Suma cervantina (1973) y su contribución a la edición del Quijote del Instituto Cervantes (1998). Su último trabajo La rara invención: estudios sobre Cervantes y su posteridad literaria (Crítica, 2001) recoge una serie de gran aportes hacia la figura y obra de Cervantes (Riley, 2004).

Introducción al «Quijote» puede articularse en tres bloques y un epílogo. El primero trata sobre la biografía de Cervantes (Capítulo 1 y 2). Acto seguido, Riley inicia un segundo bloque centrado en las dos partes de Don Quijote de la Mancha (Capítulo 3, 4, 5, 7, 8, 9). En esta ocasión, se analiza aspectos generales como los orígenes de la obra o su estructura. Posteriormente, se realiza una interpretación de la novela en el tercer bloque (Capítulo 6 – 14). En este apartado se examinan las técnicas narrativas empleadas en el Quijote. Asimismo, se explica a través de los personajes como sucede en el capítulo 13. Por último, en el epílogo se habla de la difusión y del legado del Quijote (Capítulo 15).

A continuación, profundizaré sobre el sexto y el décimo capítulo de este trabajo. El capitulo 6 «La teoría literaria» trata sobre el debate entre poesía e Historia a la luz de algunos pasajes del Quijote. Riley inicia este tema comentando la discusión entre el canónigo de Toledo y don Quijote sobre los libros de caballerías. Por un lado, el canónigo representa la opinión que tenían moralistas, humanistas y clérigos sobre el género caballeresco (Riley, 2004: 84). El canónigo reprocha el género caballeresco por su escritura quimérica y por su irrealidad. Según él, si lo primero se solventase estos libros podrían adoctrinar. Lo segundo puede inflamar las pasiones y provocar que los simples confundan poesía e Historia como le sucede a don Quijote (Riley, 2004: 84 – 85). Según Riley, el canónigo es la voz de la razón de Cervantes. Esta afirmación es coherente ya que es probable que Cervantes odiase y amase los libros de caballería. Lee el resto de esta entrada

Don Quijote y doña Rodríguez entre burlas y veras

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flickr-113323784-hdDon Quijote de la Mancha es la gran novela española y obra maestra de Miguel de Cervantes. La Primera parte se publicó en 1604 y la Segunda en 1615. Uno de los aspectos que más diferencian a las dos partes del Quijote es la inclusión de historias intercaladas en la Primera parte y su aparente omisión en la Segunda. Un aspecto significativo de la Segunda parte es el arco argumental que abarcan los capítulos XLIV – LIII. En ellos, puede verse cómo don Quijote y Sancho Panza tienen aventuras por separado. Por un lado, don Quijote vive la única aventura verdaderamente caballeresca de toda la obra. Por otro, Sancho se convierte en gobernador de la ínsula Barataria.

Durante la Primera parte de la novela, el personaje de don Quijote tendía a transformar la realidad. Esto es visible cuando ve castillos en lugar de ventas. En cambio, durante la Segunda parte este recurso es sustituido por otro de carácter más burlesco. Esta nueva herramienta se da cuando un personaje quiere engañar a don Quijote. El caso más contundente de ello es el de los duques. Asimismo, su castillo es el escenario de situaciones de lo más disparatadas. En cuanto al transcurso de la trama, es notoria la atención que se les da a los protagonistas. En el caso de don Quijote es singular el episodio nocturno con Altisidora, los gatos y doña Rodríguez. Durante estos capítulos don Quijote cree despertar el amor de una doncella, ser atacado por encantadores y por último, decide ayudar a una dueña en apuros. Por tanto, en estas escenas don Quijote se mueve entre burlas y veras.

Al partir Sancho Panza, don Quijote se retira a su aposento para descansar en soledad. Allí presenciará una serie de escenas nocturnas que despertarán la carcajada en el lector. Para empezar, escucha cómo Altisidora canta por el amor que siente hacia él. La noche siguiente, don Quijote le recita un romance para curarle su mal de amores. Tras esto, los duques deciden burlarse de don Quijote descolgando unos cencerros y soltando a unos gatos en el aposento del caballero. Esta escena provoca que don Quijote crea ser atacado por unos encantadores en plena oscuridad. Este recurso es empleado cuando un personaje se burla de don Quijote confundiéndolo. En este caso la falta de luz, los cencerros y la invasión gatuna propician que el caballero sea engañado por los sentidos. Por ende, favorecen la comicidad de este suceso. Lee el resto de esta entrada