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Y los ahogados…

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la-lengua-de-los-ahogados-2La lengua de los ahogados (Menoscuarto, 2016) es la nueva obra de Fernando Clemot (Barcelona, 1970) que consta de diecinueve relatos que están centrados en desmenuzar la figura del ahogado, las diferencias de clases sociales y la evocación de la figura paterna tomando como punto de partida la memoria. Dentro de la arquitectura del libro llama la atención una serie de narraciones breves que se caracterizan por carecer de título, letra mayúscula al inicio ni punto final al terminar cada texto. Estos escritos son fragmentos de una misa historia que están enfocados en desmenuzar el tipo de muerto qué es un ahogado a través del temor de la voz narrativa autoritaria que los describe.

Tras conocer las historias de ahogados que se retratan en este compendio de cuentos se recalca que espacios acuáticos como ríos o mares son campos sembrados de cadáveres que poseen una fisionomía particular que repulsa, un lenguaje propio que se articulan en el aparato fonador de estos individuos y un rumbo errante que emprenden del agua a la orilla, volviendo así a su medio terrestre. A pesar de que el caso más rotundo en el que se deconstruye al ahogado sea en la cadena de textos que en su mayoría empiezan como “y los ahogados”, el relato «Pirun onnekas», el único con una voz narrativa femenina, muestra la inquietud de la protagonista ante la supuesta imagen de una persona hundiéndose entre el oleaje de alta mar que ella cree ver desde lo alto del barco donde navega. Dicha aparición la atormenta como si se tratara de un acosador que no la deja vivir ni siquiera cuando vuelve la vista al océano ya desde tierra. Por ello, en este caso contemplar a este tipo de fallecido es inquietante a la vez que aterrador.

Si bien los ahogados flotan en la obra, en ella también se marcan las diferencias sociales entre ricos y pobres que dan pie a situaciones violentas como sucede en «Thunderball» o en «Todos los nombres». En el primer relato un músico callejero es invitado como artista para tocar en las fiestas desenfrenadas de un grupo de personas adineradas que lo ven como una nota harmónica que apacigua sus vicios para después irritarse ante la repetición de su presencia en los encuentros nocturnos privados en los que el cantante participa. Por su parte, el segundo cuento sintoniza con el binomio civilización vs. barbarie, ya que se descubre la historia de la lucha de una aldea sin nombre, cercana a Chitabamba, que se enfrenta a la invasión de una empresa minera que quiere explotar la zona, lo cual arrancaría la seña de identidad de este poblado ajeno al resto del mundo. Lee el resto de esta entrada

Camino a la memoria

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Fernando Clemot (Barcelona, 1970), director de la revista Quimera, regresa al cuento con Safaris inolvidables (Menoscuarto, 2012). Este libro de cuentos es una ventana a la memoria de las voces narrativas que lo protagonizan. Estos personajes en sus viajes dejan atrás lugares inolvidables y besos con sabor a gasolina. El lector disfrutará de un total de veinte relatos que navegan por el mundo. En una hora, contemplará las memorias ancladas en la obra.

La gran innovación de Clemot es que sus relatos montan a lomos del programa Google Earth. El papel de este software es crucial en la obra porque sirve de engranaje entre los amores perdidos y la historia que esconde un pueblo, una carretera o una isla. De este modo, Google Earth despierta imágenes dormidas en la mente de los narradores a la vez que sirve de enciclopedia virtual en «La autopista de Damstadt». Recorriendo las páginas de este volumen de cuentos, la voz narrativa experimenta una simbiosis con el programa, ya que éste es el pretexto para adentrarse en los laberintos de la memoria.

Por otro lado, esta herramienta virtual es un placebo contra la desidia y el hastío de los protagonistas. Ellos sobrevuelan llanuras en busca de puntos en el mapa que les activan recuerdos pasados. Sin duda, esta acción la empleamos a diario cuando buscamos por la red la ruta entre dos ciudades o cuando queremos contemplar una población en la que nunca hemos estado. En este sentido, Clemot humaniza esa exploración cibernética, porque sus personajes han sentido dicha o desgracia en ese mundo que refleja el software. Todo este planteamiento está hilvanado por una serie de safaris inolvidables que emprenden veinte historias alrededor del mundo. Lee el resto de esta entrada