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La caída libre de Europa

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Ícaro revisita el mito griego de título homónimo a la obra llevándolo a la mente del piloto Andreas Lubitz, quien estrelló el avión de Germanwings con destino a Düsseldorf en los Alpes suizos en 2015. El hijo de Dédalo y el piloto germánico se funden en un solo joven que se precipita hacia el abismo del tiempo reflejando así la caída libre de Europa que estamos contemplando hoy en día. El chico es bombardeado con datos desde su niñez: alcanzar logros para hacer feliz a su padre, sucumbir a los anuncios publicitarios automovilísticos y escuchar música electrónica que lo aísla del laberinto que se va construyendo a su alrededor durante su aprendizaje vital. La salida de este embrollo desembocará en el temblor que sentirá al pilotar en las alturas. El juego especular entre mito, accidente aéreo y decadencia de Europa está nutrido por un texto rico en lenguaje poético, aforismos y filosofía que replantea constantemente cómo entiende el muchacho el mundo y qué le lleva hacia su destino final. La excelente interpretación actoral de Padi Padilla y Eloi Benet junto a una escenografía minimalista consiguen transmitir en el público las ilusiones y temores que se respiran en esta pieza teatral.

El personaje de Ícaro, interpretado por Padi Padilla, recoge la ambición de volar hacia lo más alto que caracteriza al hijo de Dédalo a la vez que este deseo por ascender refleja el latido que algunos padres han transmitido a sus hijos en el continente donde se sitúa el mito y el accidente que forman parte ya de la memoria colectiva de muchos europeos. A través de una serie de fragmentos de la relación paternofilial se contempla, por un lado, las aspiraciones de ser piloto inculcadas por Dédalo hacia su hijo mientras que, por otro lado, la formación y las esperanzas vertidas en el chico, el futuro de Europa, se van resquebrajando ante las dudas que van anidando en él y que, finalmente, estallan al observar desde los cielos con temor el mundo. De niño volar era sinónimo de libertad. Tras alzar el vuelo, esta idea se transforma en lo opuesto, ya que un piloto debe de velar por el pasaje, por la aeronave y asegurarse de que todo el engranaje que depende de él funciona a la perfección. En clave europea Ícaro es un ejemplo de los jóvenes cuya trayectoria vital se basa en cumplir con lo que la sociedad espera de ellos sin detenerse a preguntarse qué quieren ser. Probablemente, la incógnita abismal de esta cuestión lleve al hijo de Dédalo a su descenso último.

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Garcilaso y la poesía nueva

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El presente artículo tratará sobre la culminación de la métrica italianizante en la lírica española gracias a la figura de Garcilaso de la Vega. Previamente, se enmarcará el contexto literario en el que surge esta poética italianizante. Tras esto, se señalarán los cauces poéticos españoles que influenciaron al toledano. Asimismo, se profundizará en cómo asimiló las formas italianas enriqueciendo la poesía española. De este modo, se persigue establecer el progreso de un poeta que logró amalgamar al molde hispánico la nueva poesía renacentista.

En el crepúsculo de la Edad Media, el hombre empieza a sentir que él es la medida de todas las cosas. Este antropocentrismo rompe con el teocentrismo medieval y abre un nuevo período lleno de avances en la sociedad europea. Entre ellos destacan el desembarco en el Nuevo Mundo, las reformas religiosas y la invención de la imprenta. Estos acontecimientos, acompañados de la relectura de los clásicos grecolatinos, forman al hombre moderno. Al salir de las tinieblas del Medievo, el humanista siente que debe renovarse. En respuesta a esta necesidad, en Italia se redescubren a los clásicos para parangonarse a ellos. Acto seguido, los autores españoles emularían a los italianos sumándose al Humanismo, concepto que surgió en el siglo XIX para denominar a los humanistas del siglo XVI. A su vez, estos intelectuales se adoctrinaron en las studia humanitatis (gramática, retorica, poética, historia y filosofía moral). Paralelamente, surge el Renacimiento:

Por renacimiento entiende todo el mundo la resurrección de las ideas y de las formas de la antigüedad clásica. Pero esta resurrección no podía hacerse sino en lo que era compatible con los adelantos y el espíritu de la civilización cristiana, y con el general movimiento de las naciones europeas. Así es que ni la idea ni la forma clásicas renacieron puras y sin mezcla, sino una y otra muy diferentes de lo que en Grecia y en Roma habían sido. No habían venido en balde el cristianismo, las invasiones germánicas y la Edad Media (Menéndez y Pelayo, 1942: 3).

Este renacer ideológico se manifiesta debido al progreso europeo. En el campo de las letras, la crítica aconseja glosar estas terminologías bajo la de Siglo de Oro, puesto que es más económica para referirse a las letras españolas de los siglos XVI y XVII. El concepto de Siglo de Oro procede de la aurea aetas clásica. Este término es empleado para referirse a una época de esplendor que, en el ámbito literario, abarcaría desde la poesía de Garcilaso de la Vega hasta el teatro de Calderón de la Barca (Blecua, 2006:88). En cuanto a la poesía, se retomaron temas clásicos como el bucolismo virgiliano, el amor platónico y la temática mitológica. La Poética de Aristóteles, las Bucólicas de Virgilio y la Metamorfosis de Ovidio fueron los modelos clásicos imitados por el hombre renacentista. Por su parte, Sannazaro, Petrarca, Ariosto o Dante fueron algunos de los modelos italianos que imitarían los autores españoles en el siglo XV.

Garcilaso de la Vega (Toledo, 1501 – Niza, 1536) fue uno de los poetas más ilustres del Siglo de Oro español. Su vida estuvo ligada a las armas y las letras, ya que compaginó su carrera militar con su interés por la poesía. Cursó sus estudios en Toledo hasta que empezó a servir al Emperador en la corte. La llegada de Carlos V a España en 1517 provocó antipatía social que desencadenó en la guerra de las Comunidades. En ella, Garcilaso luchó a favor del Emperador mientras que su hermano, Pedro Laso de la Vega, capitaneó la revuelta. En 1520 Carlos V nombró a Garcilaso de la Vega contino de su guardia. Tras esto, fue nombrado caballero de Santiago en 1523. En 1525 se casó con Elena de Zúñiga y al año siguiente conoció a Isabel Freyre, su amante. Debido a la implicación de Garcilaso en las nupcias de su sobrino el emperador lo destierra a una isla del Danubio (24-03-1532).Una vez libre, se dirigió a Nápoles donde entabló amistad con Pietro Bembo y Bernardo Tasso, entre otros. Entre 1533 – 1534, Garcilaso viajó de Nápoles a España para tratar unos asuntos. En uno de estos viajes supo de la muerte de Isabel Freyre. En 1536, Garcilaso sufrió una herida mortal mientras subía la muralla de Le Muy. Su cuerpo fue enterrado en el monasterio dominico de San Pedro Mártir (De la Vega, 1995: XXV – XL). Lee el resto de esta entrada

Mito de Pigmalión en Buffy the Vampire Slayer

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El mito de Pigmalión aparece en la serie Buffy the Vampire Slayer (1997 – 2003) a través del personaje Warren Mears y los dos robots con forma de mujer, April y Buffybot, que fabrica. El deseo de un hombre que alcanza su anhelo de tener como compañera a la mujer perfecta hilvana con el empeño de un muchacho en crear a una chica que solo se fije en él. El mito griego se recoge en el libro X de las Metamorfosis (7 d.C.) de Publio Ovidio Nasón (Sulmona, 43 a. C. – Tomis, 17 d. C.) entre los versos 243 – 297 mientras que en la ficción televisiva concebida por Joss Whedon (New York, 1964) la relectura de este relato clásico se da en el episodio quince de la quinta temporada de Buffy titulado «I Was Made to Love You» así como en el capítulo dieciocho de la misma temporada que se llama «Intervention» y en varios momentos de la sexta temporada. El eco de la historia que recoge Ovidio se actualiza en esta ficción televisiva, en la que se recalcan los efectos negativos que provocan las creaciones artificiales de Mears tanto para con él como para las personas que le rodean.

Según el fragmento de las Metamorfosis dedicado al escultor Pigmalión, este, “ofendido por los vicios que numerosos a la mente/ femínea la naturaleza dio” (vv.244 – 245) esculpe en un trozo de mármol una escultura que toma la forma de su versión de la mujer perfecta. Ante la obra de arte que está cincelando, la besa y la toca como si fuera de carne y hueso. La devoción que le profesa a la estatua le lleva a pedirles a los dioses que la figura de marfil que ha concebido sea su esposa. Afrodita cumple con el deseo del escultor convirtiendo en humana la obra que Pigmalión había tallado. Esta transformación termina a modo de final feliz al contraer matrimonio el hombre que da nombre al mito con la mujer sin nombre que acaba de cobrar vida, lo cual es una conclusión edulcorada, debido al trato puramente de objeto de deseo por parte del escultor que, mientras pulía los detalles de la fisonomía de su futura mujer y durante la conversión de esta en un ser vivo, le besa los labios atraído por la belleza que desprende la figura.

El deseo ardiente de Pigmalión, siglos después, se explora en las dos autómatas de Mears. El episodio «I Was Made to Love You» de Buffy the Vampire Slayer ofrece lo que le podría haber sucedido al escultor si hubiera abandonado a la esposa que entre Afrodita y él crearon. En este caso vemos cómo April, la primera robot que funciona de las que realiza Mears, vaga desamparada buscando el amor de su creador al que no ve desde hace tiempo. Al descubrirse que este, tras regresar con su ex – novia, repudia a la autómata que programó para satisfacerlo en sus necesidades se acentúa el sinsentido que supone fabricar un ser artificial programado para ser un esclavo sexual que se arroja a la cuneta como si fuera un muñeco roto. El trato de este inventor a su creación, que toma como base el mito de Pigmalión, no deja de ser un ejemplo más de cómo algunos hombres usan a las mujeres. Mears solo reconoce la existencia de su creación cuando Buffy Summers y sus amigos investigan por qué una autómata está atacando a la gente del pueblo en busca de una persona. De lo contrario, él habría seguido ignorando la responsabilidad para con April.

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Mito de Apolo y Dafne: de Ovidio a Quevedo

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laurelEn el presente artículo trataré sobre el mito de Apolo y Dafne en la época clásica y en el Siglo de Oro. Para ello, me centraré en tres textos que representan diferentes versiones del mencionado mito. En las Metamorfosis de Ovidio este mito explica la importancia del laurel como símbolo de gloria. Posteriormente, durante los Siglos de Oro español Garcilaso de la Vega y Francisco de Quevedo recrean el mito en su poesía otorgándole un tono amoroso y burlesco respectivamente. Antes de comentar los textos, es preciso aclarar qué se entiende por mito y cómo éste ha sobrevivido en el tiempo.

En la antigüedad los mitos eran relatos que intentaban explicar los fenómenos naturales haciendo responsables de estos a los dioses. Además, los mitos ofrecían pautas de comportamiento a seguir por la sociedad y justificaban el orden del mundo. Al principio, se transmitían oralmente por los poetas, los sacerdotes y los profetas. Sin embargo, acabaron siendo los poetas los que mejor difundían los mitos ya que los embellecían captando la atención de los oyentes. No obstante, con la llegada de la escritura, filósofos y racionalistas criticaron los mitos porque no se guiaban por la lógica ni por la razón. A pesar de ello, los mitos se siguieron propagando y recopilando en grandes obras como la Biblioteca de Apolodoro o las Metamorfosis de Ovidio.

Publio Ovidio Nasón (Sulmona, 43 a. C. – Tomis, 17 d. C.) fue un gran poeta romano cuyas mayores obras fueron el Arte de amar (2 a.C. – 2 d.C.) y la Metamorfosis (7 d.C.). En el Arte de amar, Ovidio nos da una serie de consejos sobre temas amorosos. Aun así, esta poesía produjo una gran polémica que provocó el destierro de Ovidio a Tomis donde compondría las Metamorfosis. Este poema didáctico trata sobre mitos donde aparecen transformaciones. En algunos de ellos aparecen temas amorosos. De entre todas las mutaciones, cabe destacar la del mito de Apolo y Dafne ya sea por su función moralizadora o porque explica la simbología del laurel. En él, Apolo, víctima de la flecha del amor (oro), persigue a Dafne, herida con la flecha del desdén (plomo) que se convierte en laurel cuando el dios está a punto de abrazarla. Lee el resto de esta entrada

Género, tema y mito

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4Un texto nace, se cataloga, se reproduce y duerme. En este ciclo de vida textual, el género cobra especial importancia ya que es una etiqueta dada a un escrito. A su vez, un género genera subgéneros que se multiplican entre sí formando una red genérica. Este mismo proceso se da en otros ámbitos. ¿A qué se debe esta gestación de géneros? Probablemente, responda a la necesidad del ser humano de nombrar lo que le rodea. En este sentido, todo texto contiene unos rasgos que lo acercan a un determinado género. Por ejemplo, si en un escrito aparece un vaquero, indios y una puesta de sol nos encontramos ante un western. No importa si en la historia aparecen alienígenas como en Cowboy & Aliens (John Favreau, DreamWorks, 2011) o si el protagonista es un caza-recompensas espacial como en Cowboy Bebop (Cain Kuga, Kadokawa Shōten, 1997 –1998). En ambos casos, ¿seguimos hablando del género western? Sí.

Sin embargo, el filme y el anime citados deambulan por géneros como la ciencia ficción, el género de aventuras y el romance amoroso. Por tanto, un texto o un producto cultural no está restringido a un solo género. Así pues, las fronteras entre los géneros son porosas. Aun así, se suele etiquetar un texto bajo un género concreto. Esta selección es posible que se deba a una estrategia de márquetin por parte de las empresas. Por ejemplo, los discos de Estopa se suelen encontrar en la estantería de pop-rock nacional. Si escuchamos a estos músicos, sabremos que sus canciones no pertenecen a este género musical. No obstante, se les catalogan como tal. Por ello, cada uno debe preguntarse delante de un texto si pertenece al género donde lo han encasillado.

¿Existe una jerarquía entre los géneros? No porque los géneros se interconectan entre sí. Normalmente, la poesía está contenida dentro del género literario. No obstante, un poema puede convertirse en canción o estar incluido en un relato no poético. En cuanto a la primera posibilidad, es interesante el caso de «Palabras para Julia» de José Agustín Goytisolo, ya que ha sido musicalizado por cantantes tan distintos como Paco Ibáñez o Muchachito Bombo Infierno. Por tanto, esta poesía salta entre géneros, lo cual demuestra la porosidad entre ellos. En cuanto al segundo supuesto, Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes, 1605) está lleno de coexistencia entre textos líricos y novelescos. Lee el resto de esta entrada