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Lo que pudo haber sido de Asuntos internos

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Asuntos internos (Sony, 2002) fue el único disco del cantautor valenciano Juan Benito que retomó su carrera musical en 2015 con el single «Germenofobia». Su álbum debut se caracteriza en que sus temas cuentan historias de desamor ambientadas, en su mayoría, en espacios nocturnos como bares o discotecas. A su vez, el sonido pop-rock que impregna las doce canciones que componen Asuntos internos enriquecen las letras compuestas por el músico valenciano. Pese a ello, durante trece años hubo un silencio en torno al artista, ya que no salió a la luz pública ningún tema cedé o concierto con el que disfrutar, haciendo que todo el que prueba las canciones de Juan Benito se pregunte qué pudo haber sido de él o si el fenómeno Operación Triunfo provocó que cantautores como él se convirtieran en un murmullo dentro del panorama musical español.

«La reina del bulevar»

Esta melodía, primer single del disco, trata sobre el deseo desenfrenado que siente el sujeto poético hacia la camarera de un bar, que gana dinero extra exhibiendo su cuerpo desnudo, a la que él apoda como la reina del bulevar debido a lo hipnotizado que está por sus encantos. Este enamoramiento provoca que él quiera arreglarle los papeles para obtener la nacionalidad y un trabajo más respetable. Por su parte, ella se muestra reticente alegando que en lugar de lanzarle promesas cante para que su manager no sospeche nada. En cuanto a la parte instrumental, la pista de audio empieza con la batería de Salva Ortiz, la guitarra eléctrica de Paco Garnelo y los teclados de Jordi Muñoz que le dan un sonido pop-rock a la pieza musical. Tras esto, predomina la trompeta de David Pastor en el estribillo que aporta un toque de blues que fortalece la letra de la sintonía.

«7 noches»

Esta composición musical relata las andanzas de un mujeriego que rompe su rutina cuando pasa una semana frenética disfrutando de cada noche con una mujer que le da su propia medicina acompañada de caladas de porros. Respecto al acompañamiento musical, destacan la guitarra eléctrica de Paco Garnelo, la percusión de Vicente Peiró y la batería de Salva Ortiz que le dan a la canción un toque puramente roquero que mantiene el mismo ritmo templado durante toda la melodía. Lee el resto de esta entrada

El abismo del juego

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La vida en l'abismeEn clave autobiografía, Ferran Torrent en La vida en l’abisme (Columna, 2004) narra su desencanto ante la sociedad franquista de la Valencia de los años setenta donde él repudiaba los valores sociales preestablecidos y admiraba la figura de El Rubio, un tahúr, que lo introduce en el mundo nocturno de las timbas, el alcohol, las prostitutas y las estafas a bancos. Para él, contemplar la soltura con la que su ídolo ejecutaba estas acciones suponía un acto de rebeldía en un país que estaba sometido a un régimen dictatorial. Con minuciosidad quirúrgica y cierta ingenuidad, el autor relata los tipos de juegos de cartas en los que participa como gafe, observando cómo alguien a quien venera apuesta grandes sumas de dinero como si fuera calderilla y tiende a ganar.

Ferran Torrent a los veintiún años se sentía atraído por la gente que vivía por encima de los límites morales y sociales preestablecidos, estando al borde del abismo. Una noche perdió una partida de copo contra un jugador que, en lugar de amenazarle para que saldara su deuda, lo tomó como compañero de juergas al saber que el chico no podía devolverle de inmediato la suma que le debía. Así fue como Ferran conoció al Rubio y, durante unos meses, se convirtió en colega y testigo de las hazañas que este personaje realizaba como un gran experto. No importaba el tipo de juego de cartas en el que participaba porque el Rubio era prácticamente imbatible en todos ellos. La imagen que se perfila en la novela de este individuo está llena de misterio debido a lo poco que le conoce Ferran.

Pese a ello, se puede entrever por su modo de sentir el juego qué tipo de persona es, ya que, según se indica en el texto, uno es en la vida lo que es en una partida de cartas. Este tahúr, en los dos ámbitos, aparenta ser un ganador que siempre consigue lo que quiere y que se rige por un código ético propio que está alejado de la ley y de los convenios sociales. La visión que se ofrece de él en la obra está sujeta al punto de vista de Ferran que actúa como narrador, protagonista y autor de modo que la figura de El Rubio está distorsionada por cómo lo percibe Ferran. Su admiración por su nuevo amigo hace que describa de forma meticulosa los hábitos de los jugadores con los que se cruza en las timbas. Por ejemplo, todos siguen un ritual o tienen alguna superstición antes de empezar el juego de cartas que toque como, por ejemplo, llevar algún objeto que les dé suerte o ir acompañados por un gafe que intimide a los adversarios. Lee el resto de esta entrada