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Morfina: casos de un médico rural

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morfinaMijaíl Bulgákov (Kiev, 1891 – Moscú, 1940) en los relatos que se recogen en Morfina (Anagrama, 2002) narra las vivencias de un médico inexperto que al acabar la carrera es destinado a un hospital de provincias donde tendrá que hacer frente a dolencias variadas de sus pacientes, inclemencias meteorológicas e incredulidad ante la medicina por parte de los campesinos a los que el doctor protagonista de los textos atiende. Cada cuento se centra en un caso singular con el que tiene que lidiar el médico joven a cualquier hora del día sin que el clima extremo de la región rusa en la que se ubican estas historias se lo impida. Según indica esta edición de este compendio de relatos, este volumen de cuentos corresponde a la obra «Notas de un médico joven» que están basadas en casos reales que afrontó el autor cuando trabaja como doctor en una zona rural de Smolensk.

Los conocimientos sobre medicina del autor se plasman en el detallismo narrativo presente en los cuentos, ya que en ellos este rasgo enfatiza los pequeños detalles que enriquecen las historias que protagoniza el doctor joven en su estancia en un hospital de campo. A su vez, cada vez que se trata una enfermedad, la voz narrativa de cada relato recrean lo que sucedería si dejara morir a sus pacientes de las dolencias supuestamente insalvables que padecen o bien si existe una posibilidad remota de mantenerlos con vida. Esta inseguridad en sí mismo que posee el médico inexperto es contradictoria con el tratamiento eficaz que les proporciona a los enfermos, lo cual puede indicar una falta de voluntad en él para ejercer su profesión. Un claro ejemplo de este dilema interno se halla en «La garganta de acero». Por otro lado, cada vez que ejecuta una operación, cura o tratamiento esta se describe con tal precisión que se palpa en el texto la tensión, los nervios o el alivio del doctor imberbe cada vez que tiene que actuar.

Por su parte, los campesinos, desconocedores de la medicina moderna, se muestran escépticos ante las recomendaciones del nuevo médico de su hospital a la vez que alaban la labor de su predecesor que sí los entendía. Esta desconfianza, se debe a que aún no se han acostumbrado a su nuevo doctor y a que, en la mayoría de los casos, pesa en ellos una gran fe en los saberes populares y las supersticiones, lo cual dificulta aún más el papel del médico. La historia en la que el enfrentamiento entre ciencia vs. fe cobra mayor fuerza es en «Un ojo desaparecido» done la madre del niño que tiene un ojo tapado se niega a que lo operen, ya que ella cree que su pequeño sanará sin la intervención del doctor. Lee el resto de esta entrada

Y los ahogados…

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la-lengua-de-los-ahogados-2La lengua de los ahogados (Menoscuarto, 2016) es la nueva obra de Fernando Clemot (Barcelona, 1970) que consta de diecinueve relatos que están centrados en desmenuzar la figura del ahogado, las diferencias de clases sociales y la evocación de la figura paterna tomando como punto de partida la memoria. Dentro de la arquitectura del libro llama la atención una serie de narraciones breves que se caracterizan por carecer de título, letra mayúscula al inicio ni punto final al terminar cada texto. Estos escritos son fragmentos de una misa historia que están enfocados en desmenuzar el tipo de muerto qué es un ahogado a través del temor de la voz narrativa autoritaria que los describe.

Tras conocer las historias de ahogados que se retratan en este compendio de cuentos se recalca que espacios acuáticos como ríos o mares son campos sembrados de cadáveres que poseen una fisionomía particular que repulsa, un lenguaje propio que se articulan en el aparato fonador de estos individuos y un rumbo errante que emprenden del agua a la orilla, volviendo así a su medio terrestre. A pesar de que el caso más rotundo en el que se deconstruye al ahogado sea en la cadena de textos que en su mayoría empiezan como “y los ahogados”, el relato «Pirun onnekas», el único con una voz narrativa femenina, muestra la inquietud de la protagonista ante la supuesta imagen de una persona hundiéndose entre el oleaje de alta mar que ella cree ver desde lo alto del barco donde navega. Dicha aparición la atormenta como si se tratara de un acosador que no la deja vivir ni siquiera cuando vuelve la vista al océano ya desde tierra. Por ello, en este caso contemplar a este tipo de fallecido es inquietante a la vez que aterrador.

Si bien los ahogados flotan en la obra, en ella también se marcan las diferencias sociales entre ricos y pobres que dan pie a situaciones violentas como sucede en «Thunderball» o en «Todos los nombres». En el primer relato un músico callejero es invitado como artista para tocar en las fiestas desenfrenadas de un grupo de personas adineradas que lo ven como una nota harmónica que apacigua sus vicios para después irritarse ante la repetición de su presencia en los encuentros nocturnos privados en los que el cantante participa. Por su parte, el segundo cuento sintoniza con el binomio civilización vs. barbarie, ya que se descubre la historia de la lucha de una aldea sin nombre, cercana a Chitabamba, que se enfrenta a la invasión de una empresa minera que quiere explotar la zona, lo cual arrancaría la seña de identidad de este poblado ajeno al resto del mundo. Lee el resto de esta entrada