Las siete miradas de Sara

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Siete Miradas En Un Mismo Paisaje (Anagrama, 1981, Barcelona), primer libro de cuentos de Esther Tusquets (Barcelona, 1936 – 2012), está compuesto por siete relatos en los que varias niñas y adolescentes llamadas Sara narran su visión de la sociedad elitista de la España de finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta, los primeros amores a través de miradas ingenuas, inocentes y llenas de convicción hacia lo que estas narradoras creen que es lo correcto. A pesar de que todos los cuentos estén protagonizados por distintas Sara, sus voces se unen en la forma de ver el mundo burgués de posguerra en el que viven y de enfrentarse a él mientras van comprendiendo las ideas que los adultos quieren inculcarles por haber nacido en una familia adinerada.

Los personajes llamados Sara de este compendio de historias breves muestran en su adolescencia o bien una primera experiencia sexual o amor hacia otras personas. En cuanto a las primeras, estas son narradas con cariño y erotismo hacia el sexo sin que este sea percibido por Sara como un acto frívolo ni puramente físico, ya que ellas lo disfrutan. En «Giselle» se refleja cómo Sara siente un placer para ella inesperado al perder su virginidad por un hombre mayor que ella del que no está enamorada mientras que en «He besado tu boca, Yokanaán» el sexo es fruto del amor entre Sara y Ernesto. Por ello, la descripción del rito de iniciación sexual parte en ambos casos de distintos lugares, pero mantienen un lenguaje narrativo lleno de inocencia y delicadeza al tratar el cuerpo de una chica. El afecto que Sara siente hacia Ernesto cobra fuerza porque él pertenece a una clase social más humilde que la de ella. Este cariño que siente ella se palpa en las niñas Sara cuando manifiestan simpatía hacia personas a las que sus familiares consideran inferiores desde su posición de miembros de una oligarquía social.

La candidez de Sara le lleva a relacionarse con estas personas para comprender por qué intentan educarla para congeniar solo con niños y niñas que pertenecen a la alta burguesía como ella. Prueba de este contraste social en el que se palpan la ideología de las dos Españas durante el franquismo se halla en «Los primos» donde la pequeña Sara siente más cariño por su primo Bruno, que se educa en un colegio de curas a la vez que es afín a ideas contrarias al régimen franquista, en lugar de mostrar aprecio por Gabi que, como ella, es hijo de padres partidarios del fascismo. «Exiliados», en un contexto distinto, muestra cómo otra Sara acepta a un niño forastero que la identifica como miembro del pueblo, reafirmando así que ella, sin ser consciente, rechaza las costumbres de la sociedad elitista en la que ha nacido.

En definitiva, Siete Miradas En Un Mismo Paisaje recopila en siete relatos cómo percibe una chica sus primeras relaciones amorosas y sexuales en la adolescencia a la vez que en todas las edades que representan estos personajes femeninos se denuncia la mentalidad de una sociedad oligárquica que menosprecia a los que no pertenecen a su círculo económico ni ideológico de forma tajante. Sara, como miembro de esta clase social, se relaciona de igual a igual con la gente sin importar su estatus, lo cual denota una clara denuncia ante las reglas que rigen el mundo en el que ha crecido desde una mirada inocente que desconoce las fronteras sociales que crean los suyos.

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