Archivo de la categoría: Reseña

GLOW: el espectáculo debe continuar

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GLOW (Netflix, 2017 – presente) regresa para ofrecer un segundo asalto centrado en los entresijos que mantienen el programa de lucha libre de mujeres ahora que les han dado luz verde para una primera temporada. La segunda entrega de esta serie, basada en un show de la década de los años ochenta de título homónimo, trae consigo más peleas y trasfondo de personajes que no brillaron tanto en la anterior temporada mientras se muestra cómo se mueven los hilos que dan vida al programa televisivo dirigido por Sam Sylvia. El máximo exponente de esta fórmula es el octavo episodio «The Good twin», el cual reproduce de inicio a fin cómo los espectadores ven un capítulo del show GLOW por televisión. El compañerismo, los combates épicos y la determinación de las luchadoras de este espectáculo mantienen ese brillo sin igual en esta nueva temporada.

La trama continúa donde quedó al final de la primera entrega de esta ficción serial. La emisión por televisión del episodio piloto del programa que da título a la serie. Debido al a buena acogida de este, la propuesta de Sylvia consigue un espacio en la parrilla de la cadena  K-DTV para emitir una temporada. La noticia genera cambios en el decorado, en el rol de algunos personajes y en la certeza de que para darle difusión al show se necesitan anuncios publicitarios. El ring se engalana de negro y rosa a la vez que se colocan un grupo de cámaras para poder grabar todas las llaves, reacciones del público y escenas que aportan una narrativa a las peleas. Empieza el espectáculo. Mientras que en la anterior temporada se buscaban alter egos para las luchadoras, en esta se construyen historias en torno a ellos que atraigan al espectador tanto para darle un contexto a las contiendas como para anunciar productos de toda índole. El personaje que más explota esta campaña para atraer a nuevo público es Liberty Bell, ya que ella representa los valores tradicionales de una mujer norteamericana, con lo cual el mensaje que simboliza es más fácil que llegue al espectador medio.

Entre bambalinas, sin embargo, los miembros del programa escalan una montaña de obstáculos para mantener el show a flote. El punto de inflexión de esta batalla por sobrevivir en televisión se halla en un caso de acoso sexual cuando el director de la cadena en la que se emite GLOW manosea el cuerpo de Ruth en una habitación de hotel hasta que ella se escapa en un descuido del tipo. En consecuencia, cambian el horario de emisión del programa para relegarlo a la madrugada cuando apenas nadie mira la televisión. Este golpe no noquea a las chicas. Al contrario, deciden entrenarse más duro para ejecutar llaves y movimientos tan increíbles que todo el mundo querrá verlas.

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Doce meses, doce relatos

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El otro lado de las cosas que ocurren bajo el cielo de París (La isla de Siltolá, Sevilla, 2018) es la nueva obra de Fernando Travesí (Segovia, 1971) que se detiene en la geografía humana de la capital francesa con un relato por cada mes del año. En este repaso mensual se muestra la cotidianeidad de personajes que afrontan con resignación la realidad o la adaptan a sus deseos. Los rincones de la ciudad del amor que aparecen en las doce historias que configuran esta obra se alejan de puntos de interés turístico. En su lugar, surgen espacios comunes para los parisinos como el metro, la calle o el trabajo. Tedio, resignación e impotencia inundan las páginas de estos textos que se enfatizan según la parte del año en el que el autor los ubica.

Somos rutina. Desde que abrimos los ojos hasta que los cerramos para dormir nos encasillamos en una serie de rituales con alguna que otra variable. La sucesión de acciones programadas en nuestro cerebro para ejecutarse en un orden y duración concretos inunda de hastío a los protagonistas de «Marzo: tribulaciones de un hombre moderno» y «Diciembre: bien lo sabe bien». La elección de estos dos meses para reflejar el tedio que produce la cotidianeidad no parece azarosa, debido a que estas fechas marcan el inicio de la primavera y el final del año.  Es decir, tiempos favorables a la ruptura de rutinas que no se dan en estos escritos. Por ello, la extensión de los actos que arrastran estos personajes se enfatiza más, si cabe, en estos dos meses.

En el transcurso de esa cotidianeidad da tiempo para evadirse de ella o mirar con otros ojos el mundo que nos rodea. La otra realidad que surge en la mente de los personajes emerge paralela a la real para acabar o no fundiéndose ambas en el relato. El contraste entre las dos enciende la luz de la denuncia social ante ciertos sucesos que conviven entre las calles de París y entre el suelo por el que paseamos estemos donde estemos. Las reacciones ante el llanto en «Mayo: unas flores azules» o el sueño de una prostituta por ser princesa del corazón en «Diciembre: bien lo sabe bien» conforman un grado de imaginación nacido de pequeños detalles que acaban siendo el centro de gravedad de estos cuentos. En cambio, «Julio: la doble vida de un día cualquiera» y «Agosto: utopías» reflejan la visión que pudo haberse formado alrededor de estas historias que enfocan un mundo mejor que existe al otro lado del espejo.

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Wild Wild DeLorean

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Back to the future III (Robert Zemeckis, Universal Pictures, 1990) concluye la trilogía de viajes en el tiempo de Back to the Future ofreciéndonos la última aventura del doctor Emmett Brown, Doc, y Marty McFly. Si bien en la primera entrega estos personajes viajaron al pasado (1955) y al futuro en la segunda (2015), en esta tercera parte el rayo que impacta en la máquina del tiempo con Doc dentro al final de la anterior película, lo transporta al período temporal que siempre soñó conocer. El Salvaje Oeste. En concreto, aterriza en el Hill Valley de 1885. Este film, por tanto, toma como base una ambientación del género del western con la adición de los viajes en el tiempo cuyo efecto en la línea temporal solo se ve afectado al salvar a Clara Clayton de morir al despeñarse por un barranco que Marty recordaba con el apellido de esta profesora ya que, según la historia local de su pueblo, lo bautizaron así tras el accidente que él y el doctor Brown evitaron. Esta singularidad temporal se usa para que el científico obsesionado con viajar por el tiempo se enamore.

Según Doc, en el universo existen dos grandes misterios que siempre ha querido resolver. El primero consiste en averiguar cómo desplazarse a través de los períodos del tiempo, lo cual ha conseguido, mientras que el segundo lo comparte con otros hombres. Las mujeres. Si bien hasta ahora se había mostrado la pasión del personaje por la ciencia, en el último largometraje de esta trilogía se ahonda en el corazón de este peculiar genio. Sin cambiar su forma de ser ni aparentar ser alguien distinto, el doctor Brown conecta con la profesora a la que salva. Tanto él como Clara ven en el otro una belleza intelectual más allá del atractivo físico. Esta relación llevará, de nuevo, a Marty y su alocado amigo a intentar evitar la muerte de este último.

El viaje del joven McFly, cuyo peso en la trama de las dos anteriores entregas es más que palpable, se dirige hacia un sendero distinto. Al conocer a sus antepasados irlandeses, sabrá que uno de ellos falleció debido a perder los estribos cuando alguien le llamaba gallina como le ocurre a Marty. En Back to the Future II, el muchacho descubre que su carrera musical se desmorona tras sufrir un accidente automovilístico que le impedirá volver a tocar la guitarra, amargándose así la existencia. Dependerá de él si seguir ese posible futuro o no. En los numerosos enfrentamientos con Buford ‘Perro rabioso’ Tannen se verá cuánto ha madurado el chico en sus experiencias a través del tiempo.

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Ilusiones vanas

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Una playa de septiembre (La isla de Siltolá, Sevilla, 2017), primera obra de la investigadora predoctoral en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Sofía González Gómez (Pedro Muñoz, 1993), contiene diecinueve relatos agrupados en dos secciones. Las historias que comprenden este libro de cuentos reflejan situaciones cuotidianas de personajes cuyas ilusiones se resquebrajan como un iceberg. Estos desencantos caminan más hacia la decepción ante conocer gente nueva en la primera parte de la obra mientras que en la segunda parte se respiran desilusiones con mayor crudeza. La interacción de las voces narrativas con las personas que rompen sus expectativas sucede en espacios de tránsito como las calles de Madrid, lugares culturales, medios de transporte e Internet, en su mayoría. La Red, a su vez, supone una fábrica de sueños en la que se preconciben las personalidades de los personajes que defraudan en cada texto. La omnipresencia del espacio cibernético destaca también por el empleo de léxico digital con la incorporación de vocablos de este ámbito como emoji o whatssapp, lo cual otorga un aire costumbrista a los escritos.

La vida es una sorpresa tras otra. Algunas son agradables y otras una bofetada de realidad. La ingenuidad acentúa las segundas. La ilusión ante nuevas relaciones humanas funciona como un hilo invisible que une todos relatos de este compendio de relatos. Dicha sensación se acrecienta al conocer personas en Internet, ya que el muro que constituye una pantalla ayuda a construir una imagen de uno mismo distorsionada o no de la real. Esta barrera desaparece al tener delante al individuo con el que se ha establecido un vínculo virtual, lo cual favorece la aparición del hastío al no encajar la imagen idealizada con la de carne y hueso. A modo de ejemplo, destacan «Una playa de septiembre» y «El enemigo de los pájaros» que reflejan con gran precisión ese contraste entre imaginación y realidad.

Lenguaje oral, escrito y, recientemente, virtual. La ambientación temporal de Una playa de septiembre comprende estos tres tipos de maneras de comunicarse utilizando la lengua. El tercero de ellos se usa de forma orgánica sin que al sumergirse en los textos se vea ningún tipo de artificio, lo cual agiliza la lectura de los mismos. La integración de términos tecnológicos como emoji o whatssapp, añadidos en el último lustro al léxico habitual de los hablantes, comporta una reivindicación por parte de la autora al formar parte de la cotidianeidad de varias personas entre las que, probablemente, ella se incluye. A través de estos vocablos, el contexto en el que se mueven dentro de las historias en los que aparecen genera situaciones donde el impulso por conocer a alguien cambia de parámetros. Por ejemplo, hace unas décadas encontrar pareja se limitaba a métodos más analógicos como recomendaciones de amistades o dejarse llevar por la casualidad. Hoy en día, las posibilidades son infinitas a la vez que se multiplican las decepciones que habitan esta obra como las visibles en «Compra-venta de identidad» y «Los anticuchos». En el primero de estos dos cuentos las relaciones humanas parten de los intercambios de artículos vía Wallapop y de cómo nos disfrazamos ante un desconocido. Por su parte, el segundo es un clásico de cita fallida con la variación de que la Red da herramientas para idealizar aún más al otro, siendo mayor la decepción.

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La caída libre de Europa

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Ícaro revisita el mito griego de título homónimo a la obra llevándolo a la mente del piloto Andreas Lubitz, quien estrelló el avión de Germanwings con destino a Düsseldorf en los Alpes suizos en 2015. El hijo de Dédalo y el piloto germánico se funden en un solo joven que se precipita hacia el abismo del tiempo reflejando así la caída libre de Europa que estamos contemplando hoy en día. El chico es bombardeado con datos desde su niñez: alcanzar logros para hacer feliz a su padre, sucumbir a los anuncios publicitarios automovilísticos y escuchar música electrónica que lo aísla del laberinto que se va construyendo a su alrededor durante su aprendizaje vital. La salida de este embrollo desembocará en el temblor que sentirá al pilotar en las alturas. El juego especular entre mito, accidente aéreo y decadencia de Europa está nutrido por un texto rico en lenguaje poético, aforismos y filosofía que replantea constantemente cómo entiende el muchacho el mundo y qué le lleva hacia su destino final. La excelente interpretación actoral de Padi Padilla y Eloi Benet junto a una escenografía minimalista consiguen transmitir en el público las ilusiones y temores que se respiran en esta pieza teatral.

El personaje de Ícaro, interpretado por Padi Padilla, recoge la ambición de volar hacia lo más alto que caracteriza al hijo de Dédalo a la vez que este deseo por ascender refleja el latido que algunos padres han transmitido a sus hijos en el continente donde se sitúa el mito y el accidente que forman parte ya de la memoria colectiva de muchos europeos. A través de una serie de fragmentos de la relación paternofilial se contempla, por un lado, las aspiraciones de ser piloto inculcadas por Dédalo hacia su hijo mientras que, por otro lado, la formación y las esperanzas vertidas en el chico, el futuro de Europa, se van resquebrajando ante las dudas que van anidando en él y que, finalmente, estallan al observar desde los cielos con temor el mundo. De niño volar era sinónimo de libertad. Tras alzar el vuelo, esta idea se transforma en lo opuesto, ya que un piloto debe de velar por el pasaje, por la aeronave y asegurarse de que todo el engranaje que depende de él funciona a la perfección. En clave europea Ícaro es un ejemplo de los jóvenes cuya trayectoria vital se basa en cumplir con lo que la sociedad espera de ellos sin detenerse a preguntarse qué quieren ser. Probablemente, la incógnita abismal de esta cuestión lleve al hijo de Dédalo a su descenso último.

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Vacíos

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Ausencias (La isla de Siltolá, Sevilla, 2017), primer libro de cuentos de Raúl Clavero (Salamanca, 1978), lo componen veinte relatos repletos, por un lado, de formas de asimilar la pérdida de un ser querido o de la inocencia debido a un suceso traumático mientras que otros textos de este compendio ahondan en la construcción de la identidad de los personajes a modo de exploración personal. La muerte y la enfermedad acechan la cotidianeidad de padres, madres, hijos y amigos que llenan el vacío de sus corazones de la mejor manera que pueden. Como dato anecdótico, cada pieza del libro ha sido premiada o finalista en algún concurso literario.

La muerte nos rodea, nos golpea y nos hiere cuando se lleva a alguien amado. Afrontar el duelo por esa persona que ya no está con nosotros es un camino lleno de dificultades que cada uno recorre cómo puede. Negar los recuerdos ligados a seres fallecidos trágicamente es la reacción de Ricardo en «Ausencias» y de una madre a la que le cuesta asimilar la defunción de su pequeño en «Los pasos pendientes». Ambos personajes evaden el doliente suceso que explotó en su vida para negarlo llevando una existencia solitaria u obsesionándose con lo que pudo haber sido del amado familiar, respectivamente. La incomprensión que reflejan estos cuentos ante la última frontera de la vida se mezcla con la culpabilidad del superviviente. El no entender la causa de la defunción de alguien cercano lo comparten con los padres que aparecen en «Hormigas» ante la pérdida de su hija. Distintas reacciones ante el final que todos compartimos desvelan una inquietud por parte de Clavero por indagar en cómo nos afecta el fallecimiento de un ser querido.

En sintonía con el enfrentamiento hacia el vacío que deja en el corazón el que abandona este mundo se profundiza en cuentos como «El atasco» o «Cajas» en la actitud de un familiar sobre la enfermedad de otro. En el primer caso el cerebro de un niño deja de acumular experiencias vitales mientras su cuerpo continúa creciendo, lo cual provoca que repita perpetuamente las inquietudes propias de la infancia. El amor y la paciencia ante la inamovilidad de la medicina son las únicas vías que la madre de este joven posee para lidiar con su nueva realidad. Por su parte, en el segundo texto un niño pierde la inocencia al darse cuenta de la frágil salud de su hermano al que tanto quiere. No importa la edad al tener que adaptarse al malestar que padece un familiar, ya que el afecto que sentimos hacia esa persona nos da fuerzas para sobrellevar esa situación tal y como reflejan estos escritos cuyos personajes pueden existir en nuestra cotidianeidad. Lee el resto de esta entrada

Verde re-verde, rebelde vuelve

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El verde rebelde vuelve (EMI, 2005), tercer disco de estudio de Los Delinqüentes, supone un punto de inflexión en la carrera de la banda, puesto que es el primer trabajo que no cuenta con Miguel Ángel Benítez como vocalista principal debido a su fallecimiento en julio de 2002. La pérdida del poeta garrapatero, sin embargo, no llena las letras del álbum de tristeza. En su lugar, sus compañeros, la banda del ratón y los cantantes que colaboran en este cedé rinden un afectivo homenaje a Er Migue con la presentación de catorce canciones llenas de personajes peculiares, mensajes optimistas ante las adversidades y la alegría que desprende el grupo jerezano habitualmente en sus temas. Asimismo, en el libreto que acompaña al disco, Diego Pozo y Marcos del Ojo, El Canijo de Jerez, escriben un par de poemas en honor a su compadre que da título al álbum con uno de los apodos con los que sus allegados le recuerdan.

«El show de los rateros garrapateros»

Esta canción es la carta de presentación de este trabajo donde el grupo anuncia que ha llegado para iniciar el show de los rateros garrapateros en referencia al sonido garrapatero que profesan Los Delinqüentes junto a la banda del Ratón. A su vez, indican que son originarios de Jerez de la Frontera y se definen su música como un “ritmo venenoso”. En cuanto a la parte instrumental, destaca la guitarra de Diego Pozo, la batería de Api y los coros de Faé, Teto, José Amosa, Miguel Olmedo y David de la Chica que enfatizan la letra del tema.

«La primavera trompetera»

Esta pista de audio, segundo single del cedé, anuncia la llegada de la primavera que bajo su manto trae regalos para todo el mundo así como alegría. Uno de los presentes es un ventilador que purifica el aire contaminado del invierno y las tristezas. Ante el florecimiento de la primavera, los abrigos vuelven a los armarios, la naturaleza despierta y las mujeres miran con coquetería al sujeto poético que invita al oyente a unirse a su grupo. En esta época de nacimiento se indica cómo los neumáticos de los coches se transforman en calabazas, cómo se reparten pinceles entre las personas que ya no trabajan al regresar este buen tiempo que tanto se celebra en esta pieza musical. Respecto al acompañamiento musical, destaca la guitarra de Diego Pozo, los jaleos de Faé, Morilla y José Amosa, y las palmas de Teto recalcan el aroma festivo que respira esta composición.

«Después»

Esta melodía, primer sencillo de este trabajo, transmite un mensaje optimista ya que incide en tener el valor de salir adelante después de un período de tristeza. Para recuperar los ánimos perdidos, el sujeto poético recomienda estar rodeado de amor que le ayudará a salir del pozo negro en el que se halla ventilando así los aires malos que habitan en él. En cuanto a la parte instrumental, la guitarra flamenca de Diego Pozo, la guitarra eléctrica de Jorge Gómez, las palmas de Teto, la batería de Api otorgan un ritmo contundente en los estribillos y calma en las estrofas que enriquece el significado de la sintonía. A su vez, la colaboración de Bebe supone la primera participación de la voz de una cantante junto a la formación jerezana. Lee el resto de esta entrada